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Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla”.Gilles de Montmorency-Laval, baron de Rais, llamado Gilles de Rais (o Gilles de Retz) (10 de septiembre de 1404 - 26 de octubre de 1440), fue un noble francés del siglo XV que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco, a la que siguió y en la que creyó siempre. En esta guerra logró convertirse en mariscal de Francia y amasó una gran fortuna. La buena fama que tuvo en su época de grandioso combatiente contra los ingleses se vio truncada por las atrocidades que cometió cuando se retiró de sus labores militares, después de la muerte de Juana y la caída en desgracia del hombre que lo llevó a la cumbre, George de La Tremoille. Es posible que las acciones escabrosas que realizó tengan que ver con una mentalidad psicópata originada en su infancia. Asesinó a centenares de niños junto a una corte macabra, que le hacía compañía en su castillo, formada por brujos, alquimistas, videntes, adoradores del diablo, etc. Ha sido considerado uno de los aristócratas asesinos (segunda fortuna de Francia) que utilizaban su poder para cometer fechorías, como en el caso de Erzsébet Báthory. Fue un hombre que actúo siempre por impulsos, que cometió numerosos crímenes que contrastaban con una exacerbada fe y crencia en la religión cristiana, siguiendo la frase de San Agustín "Felix culpa!" ("Dichosa culpa"), y su anhelado deseo del perdón de Dios. Georges Bataille lo calificó de "niño con poder" o de poseer una "monstruosidad esencialmente infantil" y un carácter "arcaico". En los juicios que se le practicaron expresó que actuaba según la natulareza impuesta por los astros y que no la podía controlar. Según estudios psicológicos pudo sufrir una gravísima esquizofrenia. La truculenta historia de su vida inspiró unos de los cuentos más famosos de Charles Perrault, titulado Barba Azul, que cuenta los asesinatos de un noble contra sus diferentes esposas. Nació en 1404 en el castillo de Champtocé (en su torre negra), bañado por el río Loira en la región de Bretaña. Fue el primogénito de uno de los grandes linajes de Francia, Guy II de Laval quien se casó con Marie de Craon, la madre de Gilles. Tuvo un hermano, René de Susset, nacido en 1407, con el cual estuvo muy unido en su infancia. Los padres dirigieron la educación de los pequeños a varias tutores eclesiásticos y nodrizas, despreocupándose de ellos. Estos tutores los abandonaron por la ya incipiente conducta desmesuradamente sádica y cruel de Gilles. Un hecho terrible marcó a Gilles cuando tan solo tenía 10 años; su padre Guy fue atacado por un verraco moribundo mientras cazaba con otros nobles una mañana de febrero de 1414. Resultó que llegó a herir al animal pero este en su último estertor le dio una enorme embestida que consiguió incrustar los colmillos en su estómago. Guy fue llevado a su casa, en donde nada pudieron hacer por él. El pequeño Gilles vio como agonizaba su padre desangrándose lentamente, mientras sus visceras se esparcían por su lecho. Esta sangrienta visión la tuvo presente durante toda su vida y la repetiría con muchas de sus víctimas en el futuro, cuando les rajaba el estómago y se quedaba ensimismado con el espectáculo de sangre y entrañas. Poco después de este hecho su madre Marie también murió y Gilles y su hermano quedaron bajo a la tutela del abuelo materno, Jean de Craon. Este hombre inculcó a los dos hermanos el narcisismo, la soberbia, el poder, el orgullo, con los que Gilles fue desarrollando su personalidad. Al principio Jean no prestó mucha estimación a Gilles y le dedicó más tiempo a su hermano. Entonces Gilles se fue refugiando en las bibliotecas de la casa Craon, en donde encontró a sus alter ego y héroes en el libro de La vida de los doce Césares de Suetonio. Libro que marcó profundamente el sentir de Gilles. En este recopilatorio de cómo fueron las vidas y milagros de Julio César y los primeros emperadores romanos, Gilles vio que todos ellos ostentaron riqueza y poder y se dedicaban a los mayores placeres de la vida además de cómo impartían poder sin verse obligados a dar explicaciones. Tomó buena nota de todos los césares y de sus personalidades para después repetir esos perfiles a lo largo de su poderosa vida de noble. Sus emperadores favoritos fueron siempre Nerón,Tiberio y Calígula, personajes claramente desequilibrados. Según dijo el propio Gilles en los juicios que lo acusaron de sus crímenes, en su infancia y adolescencia no tuvo ningún gobierno de su abuelo e hizo siempre todo lo que quiso moviéndose por impulsos violentos la mayoría de veces. A los 14 años su abuelo le regaló una gran armadura milanesa y fue proclamado caballero. Manejó pronto la espada y también fue temprano en aburrirse al prácticar sólo con peleles (muñecos construidos precisamente para la práctica) y empezar a relucir toda su agresividad hacia todo ser viviente. Primero animales, pero luego con seres humanos, como fue el caso de su compañero y amigo de la infancia, Antoin. Un día propuso un duelo entre ellos con machetes, que al principio fue inofensivo, pero que luego a Gilles se le escapó de las manos y asestó con su machete en el cuello de Antoin. Gilles no ayudó a su compañero mientra este se desangraba en el suelo y se quedó disfrutando de la visión del brotamiento de la sangre. Fue su primer asesinato, a los 15 años. Quedó sin condena debido a su condición de noble y la intermediación de su abuelo Craon. La familia de Antoin de origen humilde acepto la exigua indemnización que se les ofreció y así todo quedó zanjado. Otros hechos criminales de su adolescencia fueron alguna que otra perversión sexual. Su abuelo era un hombre sin escrúpulos con tal de engrandeceer su fortuna y poder; era calculador y astuto, todo lo contrario que lo que ya demostraba su nieto, que aunque también sin escrúpulos, siempre actuaba sin ninguna reflexión y era un inútil en materia de política y obtención de poder y riquezas. Un hecho marca la personalidad de abuelo y nieto; fue el del acto de extorsión mediante rapto de una gran dama a la que sus tres hermanos quisieron rescatar y que fueron encarcelados por Craon, mueriéndo de hambre uno de ellos. Acciones militares [editar]Su enorme agresividad y psicopatía le llevó a alistarse en el ejército para desahogarse con los enemigos a los que se enfrentaba. Su abuelo Craon quería que llegase a la cumbre del poder francés y para ello le recomendó a Guillaime La Jumelliers como consejero en política, estrategias militares y finanzas. Se puso a las órdenes de Juan V, duque de Bretaña en las querellas residuales de la Guerra de Sucesión Bretona, entre los Montforts y los Penthièvres. Luchó siempre en la vanguardia con sus soldados (tropas pagadas por él), y sus compañeros de armas lo admiraban porque parecía poseído cuando luchaba dando mandobles, con una rapidez y fuerza increíbles, pareciendo que eran los demonios quienes regían sus movimientos. Después de esta campaña, y de vuelta a casa, raptó a su prima Catherine de Thouarscon de 15 años de edad, que pertenecía a una casa nobiliaria bretona. Se casó con ella el 24 de abril de 1422, el mismo día del rapto de forma clandestina. Tenía 17 años. Los Thouars poseían varios castillos que, juntos con los de Rais-Laval, harían de la unión la más rica y potente de Francia. Pero la familia de Catalina o Catherine no aprobó el casamiento y rechazó unir las propiedades. Gilles de Rais hizo raptar entonces a la madre de Catalina y la encerró en un castillo a pan y agua hasta que le cedió los castillos de Pauzauges y Tiffauges. Tardaron en procrear a su única hija, Marie, siete años después de su matrimonio (en 1429). Tardaron tanto en tener un hijo debido a las tendencias homosexuales de Gilles que se desinteresó por su esposa al poco de casarse. Ésta lo abandonó junto a su hija para refugiarse en una de las propiedades de su padre. Gilles nunca mostró mayor interés en ambas. Poco después de la campañas con Juan V, Gilles rindió tributo al que en esos momentos era el Delfín de Francia, Carlos VII, para combatir contra los ingleses y sus aliados de Borgoña. Lo reclutó el gran chambelán del rey, Georges La Tremoille. Este hombre hábil y astuto sabía ya de la valiente capacidad combativa y guerrera de Gilles, que arrastraba a los soldados hacia adelante en las batallas, lo que le serviría al chambelán para mantenerse en el poder mediante los éxitos militares. En esta época para los nobles la guerra era un juego y gente como Gilles y La Tremoille disfrutaban grandemente. En 1429 conocería a Juana de Arco, quedándose fascinado por lo que revelaban las voces que ella escuchaba, y dicen que también quedo maravillado por su belleza. El Delfín Carlos entregó un pequeño ejército a Gilles y a Juana para liberar Orleans del asedio inglés. Junto a ellos estaban otros generales como el Bastard de Órleans (Conde de Dunois), el Duque de Alençon y La Hire. En sólo 8 días las fuerzas francesas lograron levantar un sitio que duraba ya varios meses. Entraron triunfales en la ciudad y todo el mundo los veían como los salvadores de Francia. Poco después contribuyó en las victoria francesas en la Batalla de Jargeau y en la Batalla de Patay. Su audacia y violencia en combate era comparable a la de los berseker vikingos. Gilles llegó a decir durante las campañas con Juana que ella era Dios y que si debía de matar ingleses por mandato de Dios, así lo haría. Se convirtió en su escolta y protector salvándola en varias ocasiones en los fragores de las batallas, como en el ataque a París a finales de 1429. Pese a la matanzas y crueldades de la guerra Gilles se sentía desarrollado espiritualmente, ya que se estaba inspirado por Juana y había dado un gran servicio a su país. Además en este mismo año de 1429 fue proclamado mariscal de Francia con tan sólo 25 años (caso único en la historia francesa), amansando una inmensa fortuna, y adoptó la flor de lis en su escudo de armas, mientras Carlos VII fue proclamado rey el 17 de julio en la Catedral de Reims. Mientras disfrutaba de su mando de mariscal de Francia, ocurrió otro hecho que le marcaría: la captura y condena a muerte en la hoguera de Juana de Arco el 31 de mayo de 1431. Pese a que intentó ayudarla contratando un pequeño ejército de mercenarios, aún no se sabe que pasó para que no llegara a tiempo, ya que tan sólo se encontraba a 25 km. de Ruán, localidad dónde se llevó a cabo el juicio. Acusó publicamente a Carlos VII de esta muerte y llegó a llorar amargamente ante las cenizas de Juana y sintió que todo había acabado, que la vida sin ella no tenía ya sentido, que no había pureza en la guerra que se estaba librando. Su última acción en la Guerra de los Cien Años fue en la batalla de Lagny en agosto de 1432, saliendo victorioso. Se retiró de la vida militar a la caída en desgracia de su protector el chambelán La Tremoille en 1434 después de la campaña de amparo al duque de Bourbon contra el duque de Borgoña que sitiaba la ciudad de Grancey. Después de este hecho Gilles perdió su condición de mariscal y se refugió en sus posesiones de la Bretaña francesa (concretamente al castillo de Tiffauges, ubicado en la Vendée) en donde se convirtió en todo un demonio y sus instintos más perversos afloraron. Entre la muerte de Juana y la falta de acciónes violentas en guerra que tanto necesitaba, desequilibraron más aún la mente enfermiza del mariscal, ya que se había acostumbrado a las campañas, los ataques alocados contra los ingleses, la sangre y a los muertos por doquier. Esta vorágine de sangre se impulsó con la muerte de su abuelo Craon en noviembre de 1432, dejándolo con plena libertad de acción y dinero. Declive y crímenes [editar]Su negra barba de azulados reflejos hizo que se le llamara Barba Azul. Era culto, aunque no reflexivo, ávido de riquezas pero más despilfarrador. Desde este momento se entrega a los más locos dispendios para satisfacer sus más caros caprichos. No se recuerda príncipe o rey que hubiese llevado un lujo semejante. Este hombre tenía pasión por todas las artes, especialmente por la música. Se exacerbaba con los cantos gregorianos llegando al éxtasis. Si oía decir que si había escuchado una hermosa voz, no descansaba hasta conseguir llevar a su servicio a quien la poseía, por muy lejos que estuviera, como los cantores contratados en Poitiers, André Buchet, de Vannes y Jean de Rossingol, de La Rochelle, a quienes pervirtió haciéndoles partícipes de sus orgías y crímenes. Poseía muchos pares de órganos, de todos los tamaños. El sonido de este instrumento le producía tal enajenación, que se los hizo construir portátiles para que le acompañaran en sus menores traslados. Consiguió en su exaltación religiosa, que fuera designado canónigo de Saint-Hilaire-de-Poitiers y se rodeó de una comitiva de 50 eclesiásticos junto con 200 soldados de caballería cuya sede se encontraba en la capilla de los Saints-Innocents, en Machecoul. Por otra parte, todo el que acudía a él participaba de su generosidad; el extranjero era bien recibido, cualquiera que fuese su condición, a cualquier hora del día o de la noche; tenía hospitalaria mesa, y era raro que abandonase esa mansión sin salir colmado de dones en especies o en metálico. Gastaba dinero en ostentación para recuperar el prestigio perdido. Realizaba grandes banquetes que recordaban a relato de Edgar Allan Poe La máscara de la Muerte Roja. Gastó la mayoría de su fortuna en obras teatrales que recordaban sus campañas con Juana y en fiestas para sus extraños amigos y consejeros. Especialmente significativa fue la representación de la batalla del Orleans en mayo de 1435. Esta representación teatral contaba más de 150 actores, trajes lujosamente detallados, infantaría dispuesta con auténticas armaduras y cuadros que simulaban multitudes. La entrada a este espectáculo era gratuita. E incluso agasajaba a los asistentes con comida y vinos. La representación costó unas 80.000 coronas de la época. Gracias a la representación de la batalla de Orleans Gilles rememoró sus días de gloria. Además mandó contruir autómatas sobre distintos tipos de pájaros, algo que le hizo menguar su fortuna, pero que levantó gran expectación entre las personas que le frecuentaban. Para procurar el dinero, que le había llegado a ser cada vez más necesario, ¡a cuántos recursos tendría que apelar, a cuántos ruinosos contratos habría de someterse! Aposentadores, burgueses y mercaderes son puestos a contribución, y le adelantan a un interés usurario las sumas que, por una generosidad imperiosa, se funden entre los dedos y se hunden en un abismo sin fondo. En 1437 vendió Ingrandes y Champtocé a Juan V de Bretaña por escasos 100.000 escudos. Gilles se aproxima al momento en que se anuncia, amenazadora, la ruina inevitable. Sus cofres están vacíos; su crédito, agotado; los que le rodean en las horas dichosas, presintiendo el desastre, se alejan de él. Ante esta situación se vuelve hacia el esoterismo buscando en la alquimia el modo de fabricar el oro que le falta (se interesó por el secreto de la Piedra filosofal). Se rodeó de una corte grotesca de brujas, nigromantes, alquimistas, entre los que se encontraban Guillaume de Sillé, Roger de Brinqueville, Antonio de Palerno, Heriet, Poitou, Corrillaut, ... Finalmente, cae en manos de un embaucador florentino llamado Prelati quien le asegura que llenará sus arcas gracias a la magia negra. El mariscal visita con frecuencia a su cómplice, se informa con ansiedad del resultado de las investigaciones. Prelati asegura a su señor que, en una de sus invocaciones, ha visto cerca de él al demonio, pero que esta aparición fantástica se desvaneció sin que hubiera podido pronunciar palabra alguna. El crédulo mariscal tenía un pánico atroz al diablo aunque nunca lo veía, hizo caso de Prelatti, con quien tenía una relación homosexual, y mandó que se redoblasen los ensalmos y las conjuras. En otras ocasiones Prelatti salía herido después de una de sus invocaciones, que siempre se relizaban en un cuarto escondido, causándo en Gilles más pánico. Sillé fue el proveedor de todos los elementos para las invocaciones en Tiffauges y el padre Eustache Blanchet el de contratar a los invocadores como Prelatti o La Riviére (el cual vio al demonio en una invocación en un bosque en forma de leopardo, ante la credulidad de Gilles) o alquimistas como Jean Petit, el cual realizó varios hornos para trabajar con mercurio. Sin embargo los hornos creados deben ser destruidos ya que el futuro Luis XI, el delfín, visita a Gilles por una orden del rey Carlos V que condenaba la alquimia como herejía. Es imposible que el mariscal salga bien de sus empresas -ha dicho uno de los familiares de Gilles de Rais- si no ofrece al demonio la sangre y los miembros de niños llevados a la muerte. Porque su lectura habitual la constituyen los más ardientes poemas de Ovidio y el relato que hace Suetonio de los criminales sacrificios que exige el rey del Infierno. ¿Qué le importa el sacrificio de vidas humanas si adquiere a ese precio el poderío que codicia? A esto se unía además de su voluntad de matar a niños para su disfrute y placer personal. En su afán por procurarse víctimas para sus sacrificios, servidores de Gilles de Rais como Henriet y Poitou recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes prometiéndoles que les harían pajes en los castillos del señor de Rais. Siempre en lugares lejanos; incluso en algunas el propio Gilles con amabilidad acudía a casas de los plebeyos para asegurar a los parientes de los niños un prometedor futuro. De las víctimas los padres no tenían más noticias y si preguntaban les respondían que estaban bien. Pronto la gente se alarmó, y de Rais recurrió a los raptos. Entre 1432 y 1440 se llegaron a contabilizar hasta 1.000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña. Pero la gran locura llegaba por la noche cuando él y sus esbirros se dedicaban a torturar, vejar, humillar y asesinar a niños previamente secuestrados. Después de cada sangrienta noche Gilles salía al amanecer y recorría las calles solitario, como arrepintiéndose de lo hecho, mientras sus secuace quemaban los cuerpos inertes de las vícitimas. El temor se apoderó de los habitantes de los pueblos. Los criados tuvieron que ampliar su campo de acción con lo que el pavor se extendía más y más. Hasta que las murmuraciones se convirtieron en gritos que llegaron a las más altas autoridades. Llegó a utilizar varias de sus posesiones (no sólo el castillo de Tiffauges) para cometer sus fechorías, como el castillo de Machecoul, el de Champtocé y la casa de la Suze. Una vez se aprovechó de unos niños que eran mendigos y que fueron a pedir limosna inocentemente a su castillo. Gilles los violó y desmembró. A algunos los violó ya muertos y con las entrañas al aire. Una vez muertos los abrazaba fuertemente y deliraba; en otras ocasiones se reía ante los últimos extertores del niño y muchas veces cortaba la vena yugular haciendo brotar la sangre, causándole gran placer. En algunas ocasiones cuando asesinaba a una de sus víctimas se arrepentía y juraba partir hacia Tierra Santa para redimir sus pecados, pero al poco tiempo volvía a cometer las mismas atrocidades. Durante los ocho años de terror, Gilles parecía no vivir en un mundo real, rodeado de gran fastuosidad y como si no se diera cuenta de las brutales acciones que llevaba a cabo. Según contó en el juicio que se le hizo, junto con su grotesca corte, cortaban las cabezas de varios niños recién muertos y hacían competiciones para elegir los rostros más bellos. Las cabezas eran ensartadas en picas y las iban calificando. Se llegó a contar que estas calificaciones las firmaba el mismo diablo, que un brujo llamado Rivière podía invocar al diablo, o a uno llamado Barrón, al cual le ofrecían sacrificios como los órganos, ojos, corazones, etc., de las víctimas; todo esto bajo orgías sexuales y etílicas. En continuadas ocasiones el hermano de Gilles, René, intentó salvar el patrimonio familiar que Gilles estaba vendiendo, incluso con la ayuda del rey crearon una ley por la cual no podían vender más posesiones. René logró comprar el castillo de Machecoul, y vio que en este lugar se encontraban los esqueletos de más de 50 niños. Quiso silenciar lo que vio para evitar posibles malentendidos contra él. Investigación, captura y ejecución [editar]Pero llegó el momento de que todo esto acabara, y ese momento fue cuando el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, investigó las desapariciones de Bretaña y vio que no eran casuales. Malestroit descubrió los crímenesgracias al hecho de que en plena depresión Gilles vendió uno de sus últimos castillos, el de Saint-Etienne-de-Memorte al tesorero de Juan V, Geoffroy de Farron; se enteró Gilles de que un primo suyo, señor de Villecigne, quería comprar el castillo y creyó que Le Farron no aceptó la anulacion. Este dejó a su hermano Jean, hombre eclesiástico, al frente del castillo; Gilles en otro de sus impulsos atacó a la iglesia donde Jean celebraba misa y secuestró a este encerrándolo en Tiffauges.. El ataque fue conocido por el duque de Bretaña y por el propio Malestroit. Juan V mandó a su hermano el condestable del rey a rescatar a Jean Le Farron mientras él intetaría la paz con Gilles. Al final Gilles de Rais fue capturado el 15 de septiembre de 1440 cuando se presentó a las puertas del castillo de Machecoul, donde estaba entonces Gilles de Rais, un grupo armado al mando del capitán Jean Labbé, que iba acompañado por el notario Robin Guillaumet, en nombre del obispo de Nantes. Portaban órdenes del duque. Era el fin. Gilles de Rais se entregó, junto con Prelatti, Blanche, Henriet y Poitou, y fue llevado a juicio, y el 19 del mismo mes, es decir, cuatro días después de su detención, empezó el interrogatorio que continuó el día 28, y los días 8, 11, 13, 15 y 22 de octubre. En el juicio (altamente detallado y que aún existen los escritos del siglo XV), pasaba del insulto a los jueces al hundimiento más absoluto y fue encerrado en una prisión acomodada por su condición de noble. Se declaró al principio inocente, pero en uno de los trastornos de personalidad que ya sufría de años atrás, rectificó y se declaró culpable quedando muy arrepentido de lo que había hecho el día 15 de octubre y finalmente el día 22 ante los jueces eclesiásticos, comandados por el obispo de Saint-Brieuc, documentó todos los asesinatos y las vejaciones que practicaba a los niños (de entre 7 y 20 años), actuaciones pedófilas, rasgaduras, colgamientos del techo por ganchos, decapitaciones, etc. Dijo que hasta había bebido la sangre de los niños, incluso cuando estos aún estaban vivos, que "necesitaba aquel goce sexual" y que escribió un libro de conjuros con la supuesta sangre de los asesinados. Fueron confesiones tremendas, toda Francia se convulsionó ya que la gente no se creía que uno de sus héroes fuera un hombre tan vil. Se llegaron a constatar 200 víctimas aunque probablemente fueran muchas más. Fue condenado por asesinato, sodomía y herejía. Ante su desmedido arrepentimiento fue incluso objeto de comapasión de clérigos y plebeyso y se concedió la petición de que fuera una comitiva detrás de el hacia su lugar de ejecución. Finalmente el día 26 de octubre de 1440, Gilles de Rais junto a dos de sus más perversos colaboradores, habiendo rechazado la gracia real (perdón de la pena que se le extendía por ser Par de Francia) fue conducido al prado de la Madeleine en Nantes para ser decapitado. Sus restos fueron enterrados con solemnidad en la iglesia de las carmelitas de Nantes, a petición del mariscal. Fragmentos de la declaración de Gilles de Rais en el juicio [editar]“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados". "Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente". "Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía...". "Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roido por los gusanos”. “Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo… si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla”. Viajes al Más alláLa primera visita de un sacerdote a un enfermo se reviste como una visita amistosa y de apertura. Cuando el sacerdote conoce un paciente, se interesa en primer lugar por su situación preguntándole qué tal ha dormido, si tiene dolores, si la comida es de su agrado, … y cosas parecidas. Pequeños detalles que harán ver al paciente que el sacerdote tiene algún interés por él y que se le está ofreciendo su particular ayuda.
Estos encuentros buscan conectar con la espiritualidad del paciente sin levantar sospechas: a algunos les puede ayudar recibir una estampa, a otros recibir la felicitación por su santo o por la festividad del patrón de su localidad. Las celebraciones de fechas señaladas: aniversarios de boda, cumpleaños, fiestas religiosas les puede facilitar una apertura hacia lo sobrenatural.
La evaluación de las necesidades espirituales del paciente no es cuestión de un instante. Se requiere una presencia continuada para hacerse cargo cabal de la situación o momento espiritual de un paciente que de hecho es compleja y cambia con el proceso de la enfermedad. Se requiere también flexibilidad para ir respondiendo a las necesidades que plantee. Se requiere, en fin, adaptarse a los tiempos que el paciente marca. También habrá que saber aceptar situaciones en las que no se conecta con el paciente. Quizá baste en esos casos estar disponible o saludar un momento con una palabra amable. Una vez más el acompañamiento se presenta como palabra clave en lo espiritual. Al charlar con un paciente, las preguntas deben hacerse con amabilidad, con pleno respeto hacia el derecho del paciente a tener sus propios valores y creencias, y a permanecer en silencio ante dichas preguntas. Se puede, sin necesidad de recurrir a terrores naturales en los humanos a la muerte, obtener información acerca del concepto que el enfermo tiene de Dios preguntándole sencillamente: “¿eres persona religiosa?”, “¿es Dios importante para ti?”. Las explicaciones que el enfermo suele añadir a sus respuestas servirán de orientación para aproximarse a sus necesidades espirituales. La cuestión también puede también abordarse con preguntas acerca de cuál es la fuente de esperanza y fuerza para el enfermo. Por ejemplo: “¿a quién recurre usted cuando necesita ayuda?”. Es importante preguntar con delicadeza acerca de las prácticas religiosas con especial atención a las que se relacionan con la vida hospitalaria y la atención de la salud: “¿rezas algo?”, “¿procuras practicar tu religión?”, “aquí tenemos Misa todos los días”, “se reparte la comunión a tal hora”, “podemos charlar o confesar a cualquier hora, si lo deseas”. También podrían ser útiles preguntas sobre la relación entre las creencias religiosas y la salud. Como por ejemplo: “¿El hecho de estar enfermo ha cambiado en algo sus creencias o su manera de practicar la religión?”
Un estudio realizado mostró que para los enfermos es importante que el capellán les ayude a rezar, les administre los sacramentos y, en tercer lugar, les ayude con su consejo a ellos y sus familias(4). Respecto a la oración muchas veces se experimenta como una necesidad: el enfermo necesita estar con Dios, encontrarse con El y pedirle cosas. El enfermo y la familia con frecuencia encuentran paz en la oración y quieren rezar. Pero algunos enfermos dicen que no pueden rezar en su situación: por imposibilidad de concentración, por cansancio. Nunca se han encontrado de tal manera. El sacerdote debe explicarles otros modos de rezar: sólo mirando con amor a imágenes piadosas, ofreciendo mentalmente a Dios los dolores o molestias o el hecho de estar en el hospital... Cuando al enfermo se le explica esto, entenderá que su oración es muy valiosa en esos momentos y que ahora eso es todo lo que Dios espera de él. Muchos enfermos agradecen que se rece con ellos: un padrenuestro o un avemaría, breves oraciones, oraciones de la infancia, etc. Muchas veces piden rezar juntos. A veces tan solo musitar “Amén” para un enfermo fatigado o “inventarse” una breve oración a propósito del momento puede ser la mejor plegaria para el enfermo. Es muy útil suministrar algunas oraciones sencillas impresas, una estampa, o algún libro sencillo, etc. Muchos agradecerán que el sacerdote les asegure que reza por ellos. Todo ello sin imponer nada, respetando con extrema delicadeza las creencias y opiniones del paciente. Por supuesto, en las cuestiones doctrinales el sacerdote no debe echar un pulso con nadie en esas circunstancias. Debe trasmitir la doctrina cuando sea el momento, pero nunca discutir o entrar en polémicas. En personas piadosas que se sienten inútiles y postradas, las consideraciones espirituales del capellán pueden reforzar su autoestima y aportar una visión cristiana a la situación: “nunca ha sido usted más útil ni más eficaz que ahora”, “al ver el crucifijo verá que Jesús está en la Cruz por Amor”,… La bendición también es un símbolo religioso capaz de aportar serenidad y paz al enfermo y a los familiares; un gesto sencillo que puede facilitar un clima y un reconocimiento de la dimensión espiritual de la persona. Para poder desarrollar correctamente sus funciones de capellán es necesario, en primer lugar, que el sacerdote esté presente habitualmente como miembro del equipo de cuidados. La presencia del sacerdote con los enfermos que se encuentran al final de la vida no debe reducirse a los últimos momentos o a la exclusiva administración de los sacramentos en los últimos instantes. Una manera de describir la labor de un capellán podría ser “acompañamiento personal al final de la vida”. Acompañar quiere decir estar junto a alguien que va hacia algún sitio. El sacerdote sabe estar al lado sin forzar, respetando siempre la conciencia del enfermo. El sacerdote lo que quiere es ayudarle en los problemas interiores que surgen en los últimos tiempos de la vida de una persona. No se trata de llevarlo en ninguna dirección, entre otras cosas porque al cielo solo se puede llegar libremente. Es el enfermo quien va experimentando su propio proceso espiritual y ahí, junto a él, tiene un sacerdote que sabe de eso, sabe tratar de esos temas, y sabe cómo ayudar. No está solo con sus preocupaciones espirituales. El paciente está acompañado por alguien capaz de ayudar, sugerir, orientar, facilitar …, capaz de darle lo que necesita. Una labor así del capellán supone una presencia continuada. Por eso el capellán en el hospital debería ser una figura familiar y cercana para todos y él debería conocer en muchos casos los nombres de los pacientes terminales ingresados y a muchos de los demás miembros del equipo asistencial. Junto a un enfermo la presencia del capellán se convierte en presencia de Dios, en presencia de lo trascendente o presencia de lo espiritual, según la situación personal de cada uno(5). El enfermo identifica la figura del capellán con la del mediador de Dios o, al menos, con la de una persona de bien que puede aportar respuestas a los interrogantes del momento. Por eso, con frecuencia, el asistente pastoral se verá interpelado directamente con dudas y problemas personales. Es responsabilidad del sacerdote ofrecer los servicios espirituales adecuándolos a cada situación concreta. Pero sólo se podrá llevar a cabo con máxima eficacia cuando el acompañamiento es habitual y la persona ha ido abriéndose a lo espiritual base de muchos momentos íntimos y muchos contactos.
Científicos estadounidenses están investigando la utilización de drogas como el LSD en tratamientos de depresión, migrañas y en desórdenes compulsivos-obsesivos, informa The Guardian. El primer ensayo clínico tuvo lugar en Suiza en los setenta. En aquella ocasión se utilizó el LSD en enfermos terminales, y en la actualidad se han ido incorporando otras pruebas como el Psilocybin -una sustancia que se encuentra en las setas alucinógenas- con enfermos de cáncer, y con MDMA o éxtasis para el estrés post-traumático. Las sustancias ayudan al paciente porque la droga se instala en los receptores químicos de las células nerviosas que envuelven la serotonina neurotransmisora., que afecta a un gran número de actividades cerebrales, aunque todavía se desconocen los efectos que pueden tener en la percepción y en los niveles de conciencia de los pacientes. Según Roland Griffiths, profesor en la Escuela de Medicina Johns Hopkins de Baltimore "se está trabajando sobre la hipótesis de que el psilocybin o LSD puedan ocasionar experiencias espirituales que ayuden a los pacientes a sobrellevar su enfermedad". Y es que a pesar de la psicosis y drogadicción que se puede derivar del uso de este tipo de drogas, si están bien administradas pueden resultar seguras.
BLOGS INTIMIDAD Y LA VIRGEN DE LOURDES EN VALENCIALa indudable acepción negativa del término ‘calumnia’, establece una odiosa protección a los disfrazados de buenos, a los que gozan de fama bien construida por la Mercadotecnia de imagen y las técnicas de Relaciones Públicas. Hablo en general de la corrupción de la verdad. Así, por el puesto que ocupan, muy en especial si en una organización religiosa; o por la fuerza de su nombre, por el relieve de sus puestos, o por la fortuna que se les supone o el poder que se les teme, personajes de renombre gozan automáticamente de cierto halo de intocables, casi sobrenatural. Sus hechos tienen que ser obligatoriamente buenos, son irreprensibles. Esto no tiene, por supuesto, la misma importancia en quien es irrelevante para el conjunto de la sociedad − si existe alguien irrelevante −, pero es pernicioso para el Bien Común, para la Verdad o para la Moral pública cuando las personas gozan de cátedra, como ocurre en la Iglesia por la condición pastoral. En este caso hay que estar muy seguros de lo que oímos y de lo que vemos pues el espíritu religioso podría usurparse en un falso magisterio. Dejar pasar todo porque viene de una autoridad eclesial es una religión falsa y socavaría los fundamentos de la Salvación. La imprudencia de no pensar por creer suficiente una fe idólatra, es decir, descansada en personas y no en principios e instituciones, puede determinar que en las bodas del Señor las vírgenes necias se encuentren la puerta cerrada. Los abogados saben que muchas de las denuncias justas a personas con derechos sobre los demás nunca llegarán a término. En este caso nos encontramos muchas personas que ven pisoteados sus derechos por quienes han adquirido de alguna manera, mediante engaños generalmente, un posición de ventaja. La calumnia de peor especie es aquella que se manifiesta, de modo tácito, para reputar por buenos a quienes son malos. En tal caso, ‘difamar’ su magisterio, esto es, desmontar su engaño es lo correcto para evitar que el brillo de su puesto − que no autoridad − avale conductas degeneradas o enseñanzas de perdición. Si lo horrible de la calumnia se basa en la mentira, el derecho de la verdad prima también en proporción directa. Lo que podría llamarse ‘difamación’ toma entonces el sentido positivo de liberar al Bien de quien lo secuestra o usufructúa, tal vez legítimamente pero en desafuero. Es el justo despojo de ‘buena fama’ para quienes no la merecen pero cabalgan sobre ella, como Atila, contra una civilización secular. Entonces es obligado investigar, documentarse y derribar sus pedestales de arena. Pero la verdad ante los depredadores no es punible y de alguna manera tiene que hacerse escuchar por el bien moral de todos.
circulación de retornoSistema cardiovascular en humanos [editar]
División en circuitos [editar]Esta realiza dos circuitos a partir del corazón:
¡ARRIBA LAS HUMEDADES!¡Humedades arriba! ¡Que no quede nada seco! - Ese era el grito de guerra con el que Bernardo, experto en secar pavimentos y paredes con un sistema infalible de su invención, solía atacar sufaena. Bernardo Villch Remó, de aspecto desaliñado y olvidadizo es un experto en su campo. Su campo de acción consiste en pensar como el agua, imaginando las porosidades que permiten sus misteriosos ascensos. Una mirada le basta para descubrir la fuente que a otros ojos les está vedado. La acosa después con agujeros certeros por donde el aire permite respirar a los materiales. Bernado da la vida a lugares mohosos como tumbas, oscuros y resbaladizos. Su padre no tuvo nada que ver en su aprendizaje, o poco, pues él aprendió mirando un botijo. Ese recipiente constituye para él el paradigma del conocimiento y por tanto de la existencia. De su materia mágica entre aparentemente porosa pero impermeable. ¿Es un botijo algo realmente hermético? Bernardo ha estudiado el artilugio durante años, sin ciencia, a base de largas horas de observación. Ajeno a la Wikipedia, él entiende más de sistemas físicos que ccualquier experto.
Un botijo es un envase o recipiente poroso, tradicional de España, destinado a contener agua. El botijo tiene la propiedad de, una vez lleno y colocado al sol, enfriar el agua que contiene. El botijo tiene un vientre ancho para darle capacidad y un (o varios) orificio de entrada llamado boca, por el que se llena y uno (o varios) de salida llamado pitón o pitorro (existen diferencias entre regiones) por el que se bebe. El botijo es un elemento típico de la cultura española. De hecho, difícilmente nos encontraremos una comarca que no tenga su botijo, que variará en formas, colores, cerámicas, etc. El principio de funcionamiento del botijo es el siguiente: el agua se filtra por los poros de la arcilla y en contacto con el ambiente seco exterior (característica del clima mediterráneo), se evapora, produciendo un enfriamiento (2,219 kj por gramo de agua evaporada). La clave del enfriamiento está pues en la evaporación del agua exudada, ya que disipa la energía térmica del agua del botijo. El hecho de que el botijo se emplee solamente en la región mediterránea se debe a que el clima en verano es muy seco en contraposición con otras regiones climáticas, que suelen tener veranos húmedos. Es una costumbre habitual en Andalucía, dejar unas horas el botijo lleno de agua con un chorrito de anís antes de usarlo por primera vez. http://www.corazones.org/maria/lourdes_bernardita.htmVida de Santa Bernardita Niñez humilde y enfermiza pero llena de piedad. Su padre Francisco era un hombre honesto y recto pero no muy capaz en los negocios. Trabajó como molinero para los Casterot, una familia acomodada. Vivía con su familia en el molino de Boly. Su madre, Luisa Casterot, se casó a los 16 años. Se pensaba que así su futuro estaría asegurado pero las cosas no resultaron de esa manera. Cuando los clientes venían a moler su trigo, la joven pareja les servía una comida completa. Esto podía hacerse en tiempos de abundancia, pero llegó a hacer crisis en tiempos de estrechez. Las deudas forzaron a los Soubirous a dejar el molino y albergarse en una celda, propiedad de un primo de Francisco, que había sido parte de una prisión. En un solo cuarto vivían los seis, el padre, la madre y los cuatro hijos. Los mayores eran hembras de las que Bernardette era la primera, después de ella venía Toinette (dos años y medio más joven), y luego los dos varones, Jean-Marie y Justin. Para conseguir el escaso pan para los niños, Francisco y Luisa tomaban todo tipo de trabajos que podían encontrar. Cuando nació Bernardette la familia todavía tenía recursos. Una prueba de ello es que la niña fue confiada a una nodriza por seis meses. La nodriza, llamada Marie Avarant y de casada Lagues, vivía en Bartres, en el campo a 5 millas de Lourdes. Marie Lagues amamantó a Bernardette por 15 meses, desde junio de 1844 a octubre de 1845. De acuerdo con la costumbre ambas familias quedaron muy unidas entre sí. Las dificultades económicas de la familia Soubirous dio oportunidad a Marie para pedir hacerse cargo de Bernardette. El pretexto fue que le ayudase con otros niños, pero en realidad la quería para el pastoreo de ovejas. Quedó así como una pastorcita contratada aunque sin paga. Al ir a Bartres le prometieron que podría prepararse con el sacerdote del lugar para hacer su Primera Comunión. Tenía casi 14 años y era la única niña de su edad en Lourdes que no la había recibido. Pero al ver que era muy buena en su trabajo, la obligaban a pasar más tiempo cuidando las ovejas, lo que no le permitía asistir a las clases de catecismo. Los dos niños de la familia donde vivía se marchaban todas las mañanas a las clases de catecismo, mientras a ella le exigían marcharse al campo a pastorear. Esto le dolía mucho en su corazón. Ha surgido un interrogante sobre la inteligencia de Bernardette. Muchos sugieren que no era inteligente. Es cierto que ella aprendía con dificultad y hasta ella misma decía que tenía "mala cabeza", queriendo decir que tenía poca memoria. Al habérsele negado la posibilidad de estudiar, Bernardette, a los 13 años de edad, todavía no sabía ni leer ni escribir. El maestro Jean Barbet, quién en una ocasión le dio clases de catecismo, decía de ella: "Bernardette tiene dificultad en retener las palabras del catecismo porque no puede estudiarlas, ya que no sabe leer, pero ella hace un gran esfuerzo en comprender el sentido de las explicaciones. Aún mas, ella es muy atenta y, especialmente, muy piadosa y modesta". Sin duda Bernardita había sabido cultivar un gran tesoro de Dios: un corazón adornado de las mas bellas virtudes cristianas: inocencia, amabilidad, bondad, caridad y dulzura. El sacerdote de Bartres, Abbé Arder, si bien se marchó a un monasterio poco después que llegara Bernardette, en los pocos contactos que tuvo con ella pudo captar la excelencia de su corazón. El tenía mucha fe en las apariciones de La Salette (1846), ocurridas once años atrás y así comparaba a Bernardette con los niños de La Salette. Decía: "Ella me parece una flor toda envuelta con perfume divino. Yo le aseguro que en muchas ocasiones cuando la he visto, he pensado en los niños de La Salette. Ciertamente, si la Santísima Virgen se le apareció a Maximino y a Melania, lo hizo en orden a que ellos se convirtieran en simples y piadosos como ella." Ni la ignorancia, ni la pobreza, ni el aspecto enfermizo de Bernardette le previnieron de apreciar en ella la simplicidad y la piedad. Decía el Sacerdote en una ocasión: "Mira a esta pequeña. Cuando la Virgen Santísima quiere aparecerse en la tierra, ella escoge niños como esta" Sus palabras fueron proféticas ya que a los pocos meses la Virgen se le comienza a aparecer en la gruta de Massabielle, cerca de Lourdes. Cuando Bernardette vio que su deseo de prepararse para recibir la Comunión no era posible en Bartres, le pidió a María Lagues que le permitiera ir a Lourdes donde insistió a sus padres que le concedieran regresar a casa. Quería recibir la Primera Comunión y tendría que empezar las clases de catecismo inmediatamente quería recibirla en 1858. Sus padres accedieron y regresó a Lourdes el 28 de enero, de 1858, solo 14 días antes de la primera aparición de la Virgen. Es importante, por lo tanto, comprender la razón por la que Bernardette se encontraba en Lourdes cuando tenía 14 años y comenzaron las apariciones: ella buscaba con todo su corazón recibir la Santa Comunión. Las Virgen visita a un alma muy pura llena de amor por su Hijo, un alma dispuesta a cualquier sacrificio para llevar a cabo la obra de Dios. Bernardette, al verse impedida de recibir la comunión, recurre a la Virgen, reza diariamente el rosario y la Virgen le abre las puertas. La Virgen sabe que puede confiar en ella el trascendente mensaje que desea comunicar al mundo.
El 11 de febrero, de 1858, era el día elegido para que el cielo se hiciera presente en la tierra. Ese día cambiaría para siempre, no solo la vida de Bernardita, sino que marca el comienzo de una fuente de gracia que ha brotado para toda la humanidad. Fuente que solo crece con el tiempo. La madre de Bernardita permitió a esta ir con su hermana menor llamada María, y con otra niña, al campo a buscar leña seca. El lugar preferido para recoger leña era un campo que había frente a la gruta. Bernardita por su fragilidad física se quedó atrás. Las compañeritas habían pasado ya el arroyo, pero Bernardita no se atrevía a meterse al agua porque estaba muy fría. Las demás insistían en que lo hiciese y cuando ella empezó a descalzarse, un ruido muy fuerte, parecido a un viento impetuoso, la obligó a levantar la cabeza y mirar hacia todos los lados. !Qué es esto!,decía. Las hojas de los árboles estaban inmóviles. El ruido del viento empezó de nuevo y mas fuerte en la gruta. Y ahí, en el fondo de la gruta, una maravillosa aparición se destacaba delante de ella. En este mismo momento empezaron a sonar las campanas de la Iglesia parroquial y se oía el canto del Ángelus.
Primera Aparición: Una luz resplandeciente como la del sol, pero dulce y apacible como todo lo que viene del cielo, una Señora prodigiosamente bella se dejó ver por Bernardita. Vestía un traje blanco, brillante y de un tejido desconocido, ajustado al talle con un cinta azul; largo velo blanco caía hasta los pies envolviendo todo el cuerpo. Los pies, de una limpieza virginal y descalzos, parecían apoyarse sobre el rosal silvestre. Dos rosas brillantes de color de oro cubrían la parte superior de los pies de la Santísima Virgen. Juntas sus manos ante el pecho, ofrecían una posición de oración fervorosa; tenia entre sus dedos un largo rosario blanco y dorado con una hermosa cruz de oro. Todo en Ella irradiaba felicidad, majestad, inocencia, bondad dulzura y paz. La frente lisa y serena, los ojos eran azul celeste llenos de amor y los labios mostraban suavidad y mansedumbre. La Señora parecía saludarla tiernamente mientras se inclinaba ante Bernardita. Bernardita buscó su rosario (que traía siempre en su bolsillo), haciendo, como para defenderse, la señal de la cruz, pero su mano quedó paralizada. En ese momento la Virgen tomo la cruz del rosario e hizo la señal de la cruz y le dijo a Bernardita que lo hiciera como ella. En ese momento su brazo paralizado quedó libre. La Señora empezó a pasar las cuentas del rosario entre sus dedos y Bernardita empezó a rezar el suyo. Al terminar, la Virgen le hizo señas con el dedo para que se acercara y entendiendo el brazo, se inclinó dulcemente y sonrió como despidiéndose de Bernardita. ¡La Visión había desaparecido! Bernardita preguntó a las otras niñas si habían visto algo y al estas responderle que no, les contó su experiencia y les pidió silencio. Pero la hermana de Bernardita se lo contó a su mamá. La madre no le creyó y ordenó a Bernardita que se dejase de imaginaciones y que le estaba prohibido regresar a la gruta. Esa noche, mientras rezaban el rosario en familia, Bernardita rompió en llantos, repitiendo su invocación favorita: "Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a ti"
Segunda aparición El día 14 de febrero, las niñas insistieron en que les dieran permiso para regresar a la gruta. Todos pensaban que lo que le había pasado a Bernardita era un engaño del demonio, y entonces le dijeron que fuera a la gruta y rociara agua bendita. Así huiría el demonio y se quedarían tranquilos. Cuando llegaron a la gruta, Bernardita les pidió que se arrodillaran a rezar el Rosario. Apareció de nuevo la Virgen. El rostro de Bernardita se transfiguró. Esta tiró el agua bendita y dijo: "Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras". El agua bendita llegó hasta los pies de la Virgen y sonriendo con mas dulzura se acercó a Bernardita. Tomó el rosario y se persignó con el. Empezaron ambas a rezarlo. Al atardecer ya toda la población comentaba las maravillas que ocurrían en la gruta de Lourdes, pero a los comentarios se unían las burlas, desprecios e insultos.
Tercera Aparición Los padres de Bernardita empezaron a creerle ya que ella jamás había mentido y se caracterizaba por su obediencia. Además los convenció la naturalidad con que ella exponía los eventos y sus mas pequeños pormenores. El 18 de febrero, una señora y una religiosa deseaban acompañar a Bernardita a la gruta. Fueron con ella primero a la Santa Misa de las 5:30 a.m. y de allí se dirigieron a la gruta. Bernardita caminaba tan rápido que parecía como si una fuerza superior la empujase hacia allá. Se arrodilló y empezó el rezo del rosario, lanzó un grito de jubilo al ver al fondo de la gruta a la Señora. Le preguntó si se podían quedar sus dos acompañantes y la Virgen dijo que sí. Ellas también se arrodillaron y se pusieron a rezar mientras encendían un cirio bendito. Bernardita le pasó un papel a la Virgen pidiéndole que escribiera cualquier cosa que deseaba comunicarle. La Virgen le dijo: "Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí durante quince días seguidos". Bernardita se lo prometió y la Virgen le respondió: "Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro"
La quincena milagrosa: El rumor de las apariciones se esparció rápidamente y una gran multitud acudió a la gruta. 19 de febrero: Llegó Bernardita a la gruta acompañada de sus padres y un centenar de personas. A partir de este día, iba a todas las apariciones con una vela encendida. 20 de febrero: Alrededor de 500 personas la acompañaban.21 de febrero: Varios miles de personas llenaban todos los alrededores de la gruta. Hubo un momento en que la aparición parecía hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca. Para no perderla de vista, Bernardita fue acercándose de rodillas. Observó que la Virgen se había puesto triste. Le pregunto, ¿qué te pasa?, ¿qué puedo hacer? La Virgen respondió: "Rogad por los pecadores". Bernardita era objeto de toda clase de burlas, persecuciones y ofensas. Incluso las autoridades civiles tomaron carta en el asunto. El comisario llegó a recogerla para hacerle un largo examen. Amenazó con llevarla a la cárcel si continuaba yendo a la gruta. Uno de los principales médicos de Lourdes se dedicó a estudiarla,observarla y examinarla. Este llegó a la conclusión que en Bernardita no había ningún signo de alucinación, histeria o escape de la realidad. Dijo así: "Aquí hay un hecho extraordinario, totalmente desconocido a la ciencia y a la medicina" Sin embargo, las persecuciones no terminaron; la policía continuó tratándola indignamente. El Párroco de Lourdes la defendió enérgicamente. En todo esto Bernardita se mantuvo firme pero con humildad, nunca tomando una posición defensiva, ni de ataque contra nadie. 22 de febrero: La Virgen no se le apareció. Todos se burlaban de Bernardita. Ella lloraba pensando que quizás había cometido alguna falta y que por eso la Virgen no se le había aparecido. Pero tenía la firme esperanza de volver a verla.Una de las cosas que mas sorprendía a la gente era ver a una humilde y sencilla pastorcita, carente de adecuada educación, saludar con gracia y dignidad a la Virgen al concluir la aparición. Le preguntaron una vez: "Dime, ¿quién te ha enseñado a hacer tan graciosos saludos?". "Nadie, contestó, no se como habré saludado, trato de hacerlo como lo hace la Visión y ella me saluda de este modo cuando se marcha." 23 de febrero: Primera vez que la Virgen formula una orden concreta. Ante 10 mil personas la Virgen le da a Bernardita un secreto que solo a ella le concierne y que no puede revelar a nadie. También le enseñó una oración que le hacía repetir, pero que no quiso que la diera a conocer.La Virgen le dijo: "Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión" Bernardita se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje al Párroco. El sacerdote le preguntó el nombre de la Señora, a lo cual Bernardita le respondió que no sabía. Después de escucharla, el párroco le dijo: "Puedes comprender que yo no puedo bastarme de tu solo testimonio; di a esa gran Señora que se de a conocer; si es la Virgen, que lo manifieste mediante un gran milagro. ¿No dices que se te aparece encima de un rosal silvestre? Entonces dile de mi parte, que si quiere un Santuario, que haga florecer el rosal¨. 24 de febrero: Toda la gente quiso saber que pasaría con el encargo del Párroco y si la Virgen haría el milagro del rosal. Bernardita como siempre llegó a la gruta y se arrodilló, sin poner atención en absoluto a la gente que iba por curiosidad.Bernardita le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra. Después la mando a rogar por los pecadores y exclamo tres veces: ¨¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!¨Le hizo repetir estas palabras y Bernardita lo hacia mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta. Ahí le reveló un secreto personal y después desapareció. Bernardita por humildad no relató todo los detalles, pero los testigos contaron que también se le vio besar la tierra a intervalos, La Virgen le había dicho: "Rogaras por los pecadores...Besarás la tierra por la conversión de los pecadores". Como la Visión retrocedía, Bernardita la seguía de rodillas besando la tierra.Bernardita se volvió hacia los asistentes y les hacia señas de: "Ustedes también besen la tierra" Desde entonces se le fue encomendada a Bernardita la penitencia por los pecadores. Un día la Virgen la mandó a subir y bajar varias veces la gruta de rodillas, la Virgen tenía la cara de tristeza. "La Virgen me lo ha mandado por mi y por los demás" dijo ella. 25 de febrero: "Hija mía¨, le dijo en la Visión, ¨quiero confiarte solamente para ti el ultimo secreto; igualmente que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo"Y ahora -le dijo la Virgen después de un momento de silencio- ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí. Bernardita miro a su alrededor pues no miraba ninguna fuente. Ella pensó que la Virgen la mandaba al torrente y se dirigió hacia allá. La Virgen la detuvo y le dijo: "No vayas allá, ve a la fuente que está aquí". Le señaló hacia el fondo de la gruta. Bernardita subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró a la Virgen. A una nueva señal Bernardita se inclinó y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco. De repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía contener un vaso de agua. Mezclada con la tierra cenagosa, Bernardita la acerco tres veces a sus labios, no resolviéndose a beberla. Pero venciendo su natural repugnancia al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también la cara. Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora si se había vuelto loca. Pero, ¡...misteriosos designios de Dios!, con su débil mano acababa Bernardita de abrir, sin saberlo, el manantial de las curaciones y de los milagros mas grandes que han conmovido la humanidad El agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos: es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria sobrevive en ella. (Simboliza la Inmaculada Concepción, en cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal) 26 de febrero: El agua milagrosa obró el primer milagro. El buen párroco de Lourdes había pedido una señal, y en vez de la muy pequeña que había pedido, la Virgen acababa de darle una muy grande, y no solo a el, sino a toda la población.Había en Lourdes un pobre obrero de las canteras, llamado Bourriette, quien veinte años antes había tenido el ojo izquierdo horriblemente mutilado por la explosión de una mina. Era un hombre muy honrado y muy cristiano. Mandó a la hija a buscarle agua a la nueva fuente y se puso a orar, aunque estaba un poco sucia, se froto el ojo con ella. Comenzó a gritar de alegría..Las negras tinieblas habían desaparecido; no le quedaba mas que una ligera nubecilla, que fue desapareciendo al seguir lavándose. Los médicos habían dicho que el jamás se curaría. Al examinarlo de nuevo no quedo mas remedio que llamarle a lo sucedido por su nombre: milagro. Y lo mas grande era que el milagro había dejado las cicatrices y las lesiones profundas de la herida, pero había devuelto aun así la vista. Muchos milagros siguen sucediendo en Lourdes por lo que en el santuario hay siempre una multitud de enfermos. Receta AranciniReceta de AranciniLos Arancine (Arancini) son una de las recetas más recurrentes dentro de la gastronomía siciliana. aunque existen diferentes modalidades en función de la forma y el condimento, la preparación es similar. en la siguiente receta mostraremos como cocinar arancini de carne, guisantes y de mozzarella. ![]() Ingredientes para preparar Arancini - 350 grs. de arroz (para risotto), 1,2 litros de caldo, sal, 2 huevos, azafrán en hebra, 2 cucharadas de queso rallado tipo sardo. 100 grs. de guisantes hervidos al ‘dente’, 350 cc. de salsa boloñesa, 1 litro aceite para freír, cantidad necesaria de harina, 6 huevos batidos, cantidad necesaria de rebozador. ![]() Para preparar una salsa boloñesa, haga un fondo con dos cucharada de aceite de oliva, una cebolla cortada, una zanahoria pequeña rallada, una penca de apio chica cortada, una hoja de laurel. Hacer el refrito con todos los ingredientes y agregar la carne picada; cocinar unos minutos mezclando para que la carne no quede agrumada. Agregar medio litro de pulpa de tomate triturada y un toque de vino tinto. Salpimentar a gusto. Cocinar a fuego lento hasta lograr una consistencia mas bien densa. Preparar el relleno mezclando los guisantes hervidos con los 35 cl. de salsa boloñesa. Dejar enfriar. Con el arroz, ayudándose con las palmas de las manos, formar pelotitas del tamaño de una naranja chica, ahuecarlas y introducir una cucharada de relleno. Cerrar con un poco más de arroz. Pasar por harina, huevos batidos y rebozador. Freír la cantidad que se va a comer, en abundante aceite caliente hasta dorar. Pueden comerse caliente o tibias, nunca frías. La variante de arancino con queso, puede contener un relleno compuesto de mozzarella y jamón, roquefort, espinacas, ragú etc. EMMA BOVARYE allora? Emma Bovary si è davvero uccisa? O no? E se no, chi ha ucciso Madame Bovary? Il carnefice è un individuo solo e spietato, o un gruppo di congiurati, protetti dalle ombre di un sonnacchioso villaggio della provincia francese?»
Lei si chiama Emma Bovary e la sua storia è celebre. Innamorata dell’amore, ha vissuto di illusioni, ha ingannato suo marito e ha mandato in rovina il suo matrimonio. In un gesto disperato, si è uccisa assumendo dell’arsenico – o per lo meno questo è quello che sostiene Flaubert. Ma tutti sanno che l’arsenico, in una sola dose, non è quasi mai letale… Ecco qui quello che è realmente successo: due medici vengono chiamati al capezzale della giovane donna. Uno, il dottor Canivet, rintraccia sul corpo segni di contusioni, l’altro, il professor Larivière, potrà testimoniare di aver sentito le ultime parole pronunciate da Emma: «Assasinata, non suicida». Due poliziotti di Rouen vengono mandati a Yonville per indagare sul fatto. Ed ecco che si profila subito una serie di sospettati: un marito tradito, due donne coraggiose, un libertino cinico, un farmacista concupiscente… In un contesto mediocre e piccolo-borghese dove la perversione striscia nell’ombra, Philippe Doumenc orchestra una contro-inchiesta brillante e talentuosa, un vero romanzo sul romanzo. Un noir che, alla fine, ci rivela quello che Flaubert stesso fingeva (forse) di ignorare. Philippe Doumenc (Parigi, 1934) prima di questo romanzo ha pubblicato Les Comptoirs du Sud (Premio Renaudot 1989, Seuil), En haut è gauche du Paradis (Seuil, 1992) e Les Amats de Tonnégrande (Seuil, 2003). Ispirandosi tanto a grandi opere letterarie quanto a fatti di cronaca e storia, Doumenc tesse insieme la finzione e la realtà, con grande maestria e successo. UNA RECETA DE LA FRITEDDA MAL TRADUCIDA 6 alcachofas 500 g de guisantes frescos Sgranati 800 G habas Verdes Hold 200 Cebolla Scalogna G 1 / 2 vaso de vino vinagre de jugo de limón 100 gramos de D'aceite de oliva Sal Pimienta preparación: Este es un plato que no se ha reflejado en otros lugares. Può darsi, che nel nome, derivi dal latino frigere, giacché è nella grande padella che si forma questo appetitoso contorno, usato sempre più spesso nella Sicilia occidentale (dove nasce) come antipasto, durante la precoce primavera siciliana e dura finché gli ortaggi di cui si compone risultino tenerissimi, essendo ancora delle primizie. Tal vez, en el nombre, deriva del latín frigere, ya que es en gran sartén que se formó este sabroso contorno, que se utiliza cada vez más en la parte occidental de Sicilia (donde nació) como arrancadores durante el comienzo de la primavera y dura hasta que las verduras se refiere siciliano consiste tenerissimi son, siendo aún temprano. Spuntare i carciofi, tagliarli a quarti e ammollarli in acqua fredda con succo di limone. Compruebe las alcachofas, cortarlas en cuartos y ammollarli en agua fría con zumo de limón. A parte lessare la cipolla al dente, e poi rosolarla nell'olio, finché diventi cremosa. Aparte de lessare cebolla al dente, luego rosolarla en aceite, hasta que se vuelve cremosa. A questo punto unire i carciofi, dopo averli ben sgocciolati; aggiungere olio ed unire le fave e, per ultimo, i piselli. En este punto, se combinan las alcachofas, después de sgocciolati bien y añadir el aceite y combinar los frijoles y, por último, los guisantes. Condire con sale, pepe e mezzo bicchiere d'aceto, continuando la cottura finché l'aceto non sia quasi del tutto evaporato. Condire con sal, pimienta y medio vaso de vinagre y continuar la cocción hasta que el vinagre se evapora casi por completo. Conservare in frigo la frittedda e servirla il giorno dopo. Conservar en la nevera y servir frittedda que al día siguiente. E 'sicilianissima Este es un plato que no se ha reflejado en otros lugares. Può darsi, che nel nome, derivi dal latino frigere, giacché è nella grande padella che si forma questo appetitoso contorno, usato sempre più spesso nella Sicilia occidentale (dove nasce) come antipasto, durante la precoce primavera siciliana e dura finché gli ortaggi di cui si compone risultino tenerissimi, essendo ancora delle primizie. Tal vez, en el nombre, deriva del latín frigere, ya que es en gran sartén que se formó este sabroso contorno, que se utiliza cada vez más en la parte occidental de Sicilia (donde nació) como arrancadores durante el comienzo de la primavera y dura hasta que las verduras se refiere siciliano consiste tenerissimi son, siendo aún temprano. Spuntare i carciofi, tagliarli a quarti e ammollarli in acqua fredda con succo di limone. Compruebe las alcachofas, cortarlas en cuartos y ammollarli en agua fría con zumo de limón. A parte lessare la cipolla al dente, e poi rosolarla nell'olio, finché diventi cremosa. Aparte de lessare cebolla al dente, luego rosolarla en aceite, hasta que se vuelve cremosa. A questo punto unire i carciofi, dopo averli ben sgocciolati; aggiungere olio ed unire le fave e, per ultimo, i piselli. En este punto, se combinan las alcachofas, después de sgocciolati bien y añadir el aceite y combinar los frijoles y, por último, los guisantes. Condire con sale, pepe e mezzo bicchiere d'aceto, continuando la cottura finché l'aceto non sia quasi del tutto evaporato. Condire con sal, pimienta y medio vaso de vinagre y continuar la cocción hasta que el vinagre se evapora casi por completo. Conservare in frigo la frittedda e servirla il giorno dopo. Conservar en la nevera y servir frittedda que al día siguiente. RECETA DE LA CAPONATA SICILIANA
3.000 VISITAS CELEBRACIÓN CON UNA NARRACIÓN DE MARCELA TURATILos corredores más resistentes del mundo provienen de un remoto rincón de la sierra Tarahumara, al norte de México. No usan zapatos deportivos, pero trotan tres días seguidos subiendo y bajando barrancas. Llevan apenas una pizca de alimento en el estómago y, al terminar, pueden fumarse un cigarillo. Cada tanto, a la puerta de sus humildes casas se presentan cazatalentos que los suben en aviones, los hospedan por todo el mundo, y luego los devuelven a la dura realidad de la montaña.
Por Marcela Turati | Julio 2008
Tras la línea de salida, cientos de atletas esperaban la ansiada señal del arranque de la carrera anual de los 160 kilómetros, en un cerro del sur de California.
Entre la variedad de tenis hi–tech, y de ropa térmica diseñada para soportar en un mismo trayecto frío alpino y calor playero, un grupo de competidores se distinguía del resto. Su atuendo deportivo parecía una inocente broma, si no fuera porque así visten a diario: paliacate como torniquete en la frente, blusón largo con estampado de flores, calzón de manta que deja sus huesudas piernas al descubierto y sandalias fabricadas por ellos mismos con restos de llantas abandonadas, y sujetas al pie con correas de pellejo de vaca. Era el contingente de indios tarahumaras mexicanos en la carrera que congrega a los maratonistas más aguantadores del mundo por las ensañadas veredas del cerro de San Gabriel, cerca de Los Ángeles, California. Era el año de 1997. Entre los tarahumaras estaba Cirildo Chacarito, un abuelo de 52 años que no era el favorito de nadie, menos ante Ben Hian, el joven y robusto marino gringo que iba por su cuarto triunfo consecutivo. Chacarito había llegado ahí con otros indígenas que destacaron en las competencias de persecución de bolas de madera que por tradición organizan las comunidades autóctonas de la Sierra Tarahumara. Son carreras que los indígenas juegan desde niños en su territorio montañoso, con jugosas apuestas de por medio, que pueden durar hasta tres días en los que cada equipo persigue una pelota de madera ligera, cuyas reglas cambian por acuerdo entre ellos mismos en cada competencia y en las que gana el que aguante más o llegue primero. —Chacarito, a ése es a quien tienes que seguir —le explicó antes del arranque el sacerdote jesuita Javier Ávila, quien acompañaba al grupo. Fue entonces que el rarámuri vio por primera vez a Hian, el tricampeón sandieguino que en ese momento calentaba. Le llamaron la atención los tatuajes del militar. Nunca había visto algo así. —¿Por qué está pintado? ¿Qué, es fariseo? —recuerda Ávila que preguntó asombrado el indígena, quien relacionaba los tatuajes con la tradición de Semana Santa en su pueblo, donde los hombres se pintan el cuerpo con cal y bailan al son de rústicos violines una interminable lucha entre judas y fariseos. Al toque de salida, en punto de las cinco de la mañana, Hian salió arropado con el halo de favorito. Por exóticos, los tarahumaras compartían también algunos rayos de luz de los reflectores. “Why don’t you wear tennis shoes? Do you feel pain? Do your feet bleed?”, les preguntaban azorados los periodistas cuando se los encontraban en los puestos de abastecimiento de comida, agua y revisión médica, a lo largo del camino. Las horas pasaban, las montañas se sucedían, la temperatura variaba, y los atletas iban cayendo como moscas. Deshi- dratados, acalambrados, frustrados, resfriados o agotados. Pero Chacarito se mantenía fiel a la consigna de sabueso que sigue a su presa. A su ritmo, fue conquistando posiciones, hasta que visualizó al marino. Pero sólo por un momento, pues en la oscuridad del bosque perdió la vereda. Hallar el camino de vuelta le consumió unos 20 minutos. —¿Qué pasó, Cirildo? —le preguntó el sacerdote cuando lo vio aparecer en uno de los puestos. —Pos me perdí. —Ni modo. —¿Dónde va el otro? —Pasó hace media hora. —Aaaaah ‘ta bueno —se le escuchó decir antes de acelerar las piernas. Horas después la competencia comenzó a cerrarse. Popeye “El Marino” contra abuelo nutrido a base de maíz y agua acortaban distancia. Tenis de marca y huaraches de hule. Uno le pisaba la sombra al otro. Fue entonces que el estadounidense tronó como globo. Así nomás, en el sobreesfuerzo por mantenerse adelante del indio que le aventajaba, en edad, un cuarto de siglo. Cerca de la una de la mañana del día siguiente, los altavoces anunciaron al público que se acercaba el primer corredor a la línea. En la oscuridad, el público vio aparecer una lucecita; luego, una camiseta. No, señor, era una camisola de tela. ¡Era Cirildo con su vestimenta tradicional y su lamparita de minero! Cruzó la meta, se detuvo y preguntó: —¿Ya llegaron los demás? —No, nadie. Tú eres el primero. —Aaaaah, ‘ta bien. —Siéntate. —No, ‘ta bien así. —¿Agua? —No. —¿Chocolate? —Sí, chocolate. —¿Qué tal estuvo la carrera? —No, pos cortita. Ése fue su parco comentario, según lo que recuerda Ávila emocionado, ocho años después a bordo de su camioneta, mientras transitábamos por un hilo de terracería flanqueado por pinos largos y flaquitos, sobrevivientes de la rapadura de la sierra y el desmonte indiscriminado. En 19 horas, 37 minutos y 3 segundos, el cincuentón Chacarito avanzó 160 kilómetros, lo equivalente a correr, ida y vuelta, del zócalo de Ciudad de México a Cuernavaca o entre Bogotá y Villavicencio, o a cruzar a pie 15 veces la distancia que separa a España de África a la altura del estrecho de Gibraltar. El abuelo alcanzó un récord para sí mismo pero flojo para los de su etnia. Tres años antes, el tarahumara Juan Herrera había corrido el mismo trayecto en dos horas y diez minutos menos. Desde ese día, el nombre de Herrera se hizo acompañar de un apodo: “El Guinness”. La marca, 17 horas 30 minutos 42 segundos, lo hizo aterrizar en las páginas del libro de récords; pasar como meteorito por la oficina del Presidente de la República, donde fue felicitado y condecorado; salir retratado en todos los periódicos, y aparecer fugazmente en la televisión, antes de volar de regreso a casa a levantar la cosecha. Ocho años después del triunfo que lo hizo famoso, tuve a Chacarito enfrente con su blusón de cuello mao, a usanza de los de su pueblo. Su camisola, de tan larga, escondía la tela blanca enrollada tipo Gandhi que usa en lugar de calzón. Llevaba las piernas al aire, sandalias y una bola de madera entre sus manos. Mantenía una mueca enigmática que no sabía si era de pena o de sonrisa. Lo vi esa primera vez en un póster que decora la pared de un hotel de Creel, la pintoresca ciudad del estado de Chihuahua que hace frontera con Estados Unidos y donde obligatoriamente se detiene el tren Chihuahua–Pacífico que va cargado de turistas que anhelan llegar a las famosas Barrancas del Cobre. “Corredores tarahumaras. Panalachi, Chihuahua, México”, se leía en el póster que mostraba a Chacarito y a Victoriano Churo, campeón en 1993 en Leadville, Colorado. Me acordé, entonces, de las historias que en mi casa, en Chihuahua, escuché desde pequeña sobre los tarahumaras: que son los corredores más resistentes del mundo pero pierden cuando compiten fuera del país. La explicación de la derrota variaba según el narrador: a veces fracasaban porque los obligaron a correr con tenis y no supieron usarlos, o porque entristecieron lejos de casa, o la nueva comida les estragó el estómago, o fue el pánico escénico, o se acalambraron en la nieve con su ligera vestimenta o no entendieron las instrucciones de la carrera o fueron blanco de un hechizo. Por eso, cuando vi junto al póster los huaraches que Chacarito calzó durante la mítica carrera, me propuse buscarlo. No hay consenso. Se calcula que hay en México entre 90 y 120 mil indígenas tarahumaras, o rarámuris, como ellos se nombran y que significa “los de pies ligeros” o “corredores a pie”. Viven en la Sierra Tarahumara, territorio montañoso y quebrado del norte de México, majestuosas barrancas, parajes de clima extremoso, tropical al fondo, nevado en las alturas. Por siglos, estos indígenas han vivido en parajes inaccesibles y algunos todavía habitan en cuevas. Desde niños se hacen atletas aun sin proponérselo, pues caminan varios kilómetros para todo: para llegar a casa de la abuela, la escuela, llevar a pastar a las chivas, buscar algún riachuelo o conseguir leña. Su deporte oficial es correr por horas o hasta por varios días detrás de una bola si son varones, o en el caso de las mujeres ensartando en un palo una dona de palma forrada con tela. Los mejores atletas varones ganan prestigio entre su comunidad. “Unos niños caminan hasta seis horas para llegar a la escuela, pero ni se quejan, son aguantadores, aprendieron a aguantar sin decir nada”, comenta el maestro de la primaria del ejido de Monterde, uno de los tantos pueblos refundidos en medio del bosque. En Semana Santa danzan día y noche, subiendo y bajando los cerros, en honor a Onorúame, su Dios Padre–Madre. Se sabe que para cazar venados los corretean hasta cansarlos. O, al menos, eso pasaba cuando todavía era fácil ver venados por sus tierras, antes de que la sequía se estacionara y los aserraderos sonaran día y noche. “Cuando acaban las carreras largas de 50 o más kilómetros ellos llegan perfectamente bien, se sientan en la plaza y se ponen a fumar, en cambio los que no son tarahumaras van directo a la ambulancia o a que les den una sobadita”, asegura Raúl Quezada, el dueño del restaurante de Creel, quien nunca pudo ganarle una carrera a los indios. Ocurrió en 1982 que una rarámuri de nombre Rita Carrillo cruzó a Estados Unidos y que por doce años estuvo encerrada en un psiquiátrico en Kansas City por su vestimenta diferente y por hablar su lengua incomprensible hilvanada de esdrújulas, porque ellos hablan así: onorúame (dios), cho’kéame (organizador de juegos) o kórima rémeke (compárteme una tortilla). Sus dotes atléticas han causado todo tipo de especulaciones. Que si tienen genes diferentes. Que si esconden algún secreto. Que si una planta les da potencia. En los años sesenta, el estadounidense Clyde Snow y el alemán Bruno Balke los sometieron a todo tipo de exámenes (hasta del aire que cabía en sus pulmones) y determinaron que un buen corredor cubre de 10 a 15 kilómetros por hora o 190 metros por minuto. Ninguno de los examinados fue encontrado con anormalidades físicas, como pulmones gigantes. Eso sí, los investigadores anotaron un detalle que les llamó la atención: aunque los examinados habían corrido cuatro horas consecutivas, ninguno de ellos jadeaba al terminar. El primer antropólogo que estudió su resistencia fue Lumholtz, quien anunció que podían fácilmente correr 270 kilómetros sin parar y consignó que un tarahumara recorrió 965 kilómetros en cinco días, alimentado sólo de agua y maíz molido. Veo la camioneta que me trajo hasta aquí levantar una nube de polvo y alejarse por el camino. Va perdiéndose en medio de montañas de roca maciza, cuyas paredes parecen haber sido labradas y lijadas intencionalmente. Piedras que formaban figuras de monjes, ranas, elefantes o lo que da la imaginación. Estoy en Panalachi, sola y sin saber a dónde encaminarme. Es un ranchito de la sierra con un centro de salud, una escuela donde se enseña preparatoria por televisión y un considerable monte de aserrín a la entrada del pueblo que recuerda la época de bonanza, cuando había madera para talar. Llegar acá no fue sencillo: dos horas de vuelo de Ciudad de México a Chihua-hua, cinco horas en camión hasta la Sierra Tarahumara, esperar tres raids en curvados caminos de terracería y completar a pie otro tramo de bosque empinado en la zona intermedia. Por las señas contradictorias que me dan los lugareños, parece que tampoco será fácil dar con el abuelo–leyenda a quien vengo a buscar. —¿Por qué busca a Chacarito? —me pregunta curioso un anciano envuelto en una cobija con franjas de penetrantes colores, que descansaba inmóvil como lagartija al sol, afuera de la tienda comunitaria de Panalachi. —Yo soy Victoriano Churo Sierra —se presenta con orgullo el desgastado indígena de rasgos que parecen asiáticos. Churo es otro de los grandes. Si hubiera un paseo de la fama de maratonistas ahí debería estar su nombre. Si hubiera escrito su autobiografía (lo que no ocurrirá porque no conoce el alfabeto), su título podría ser: “De la Sierra Tarahumara a las pistas internacionales: mi experiencia en Los Ángeles, Wyoming, Denver, Suiza, Italia y Japón”. Estuvo en ligas mayores: en Los Ángeles en 1997, por ejemplo, cuando Chacarito ganó el primer lugar, él llegó en tercero, pero las crónicas no se ocuparon de él. Cuatro años antes le había tocado probar el sabor del primer lugar. Fue en Leadville, Colorado, a donde lo llevó su amigo “Cherokee”, como le dice al médico Alberto Sánchez. Churo tenía 55 años cuando pisó el éxito sobre una suela de llanta que sacó de un deshuesadero estadounidense. Aún no era el viudo padre de 12 hijos que es hoy. Con su medio siglo de vida recorrió 160 kilómetros en 20 horas y se convirtió en el primero de su etnia en ganar fuera de México. —No sabíamos cómo correr, pue’, le pregunté a Cherokee: “Cómo voy a correr”, y me dijo: “Nomás correr y no esperar, sigue a todos”. Y ya en la noche terminé rebasando a todos los gringos, pue’ —dice orgulloso con su español aprendido a edad adulta. El hombre moreno de sombrero blanco saca de su morral tres álbumes que lleva siempre consigo. Incluso cuando sale de su rancho para hacer compras en la tienda, como hoy. En la primera página del álbum de pasta decorada con caracteres japoneses se ve su imagen dentro de diminutas calcomanías y rodeado de dibujos animados, ora en poses fanfarronas, ora con lentes oscuros al estilo Matrix, ora señalando a la cámara como estrella de rock, ora serio como ejecutivo, ora acompañado de una japonesa. “Esta vieja hasta me quería robar allá en el Japón, que no tenía marido, que estaría bien juntarnos. Yo iba bien asustado y [pensé] qué voy a hacer tan lejos si allá ni hay tierra pa’ sembrar”, comenta socarrón, orgulloso de la popularidad que tuvo en tierra nipona. Se detiene en una de las fotos y menciona que vendió una camisa suya, tradicional, de esas cosidas a mano, a 25 dólares. Seguro fue el mejor negocio que hizo en su vida. Tras repasar varias veces las imágenes dictamina: “Japón no me gustó, puro comer arroz con un palillo que no se podía agarrar, se me caía la comida y tampoco me gustó ese que le dicen camarón, puro crudo. No quise comer, pero qué hago, si no como me muero de hambre”. Churo dice que llegó a la isla por invitación y con gastos pagados por un joven nipón que un día se presentó en su rancho y le pidió que le enseñara su técnica deportiva —seguramente buscando que lo tomara bajo su tutoría, como el viejo Miyagi hizo con Karate Kid, pero en una versión alrrevesada: el occidental de maestro, el oriental de alumno. De sus viajes, lo que rememora con más cariño son los Alpes suizos que le recordaron a su querida sierra, además de la comida y el premio de 370 dólares que le dieron (como muestra de cariño, pues no ganó) y que invirtió en dos chivas, tela, ropa y despensa. Churo podría haber sido más de lo que es, pero no lo logró. Pudo haber sido el primer rarámuri en ganar unas competencias calzando tenis, y hasta aparecer en publicidad de tenis de marca, como los grandes, pero nunca se acostumbró a ese tormento. —En Leadville empezamos con los teni’ y no pude. Me lastimé. A las seis de la mañana lo aventamos —se ríe como si contara una travesura—. A la buena que Cherokee traía mi huarache. Le dije: “mejor vamos a poner huarache porque ya me ampollé y con los calcetines se me van a caer todas las uñas”. No son pocas las compañías de zapatos deportivos frustradas por los selectos pies tarahumaras. Siempre ocurre lo mismo: los corredores, al principio, aceptan participar en competencias internacionales con sus Converse, Nike o Rockport. Hasta ahora, ninguna compañía puede presumir que hubieran preferido su calzado de alta tecnología a los huaraches de suela neumática. En 1992, recién comenzada la carrera, abandonaron unos Converse Chuck Taylor negros. En 1993, en la milla 13.5, tocó el turno a los Rockport. En 1994 fueron los Nike High–Tech especiales para carreras. Fue en la milla 20. “La Nike tenía la idea de sacar su marca ‘Tara–Nike’ y se los dieron a uno de los [corredores] de Choguita para que los calzaran durante la carrera. Pero en uno de los primeros puestos de socorro el corredor dijo: ‘Échenme mis huaraches que no aguanto esta cosa’ y se quitó los calcetines y aventó los tenis”, narra el jesuita Ávila como si se alegrara de la resistencia indígena a la imposición cultural. Después, los investigadores de Nike se dieron cuenta de que los tarahumaras no sufrían de lastimaduras porque corrían descalzos —el pie tiene más movilidad y se vuelve más fuerte—. Con esa inspiración, hace unos años sacaron al mercado unos tenis muy ligeros llamados Nike Free. Pero vuelvo a Panalachi y a mi encuentro con Churo, quien antes de dar por concluida la entrevista me exige que le pague al menos 100 pesos (poco menos de 10 dólares) por su tiempo, pues de lo contrario no encuentra rentabilidad a la fama. Discutimos un rato por eso. Llegados a un entendimiento, se va a casa liderando una caravana compuesta de sus hijos, sus sobrinos y sus burros. Y cuando sus siluetas se des- dibujan aparece Ramón Churo, el hijo de 27 años —vestido a base de donaciones: sudadera verde Hugo Boss, gorra con una águila calva y bandera estadounidense, hebilla con el logotipo de sheriff— para informarme que él seguirá la tradición familiar, pero únicamente en las carreras donde se ofrezca dinero. Sólo lo detiene un inconveniente: un envidioso podría hechizarlo. “Aquí en Panalachi son muy chiceros. Hacen magia, hacen dolor de rodilla, como si fueran doctor malo, y pone dolor en el pie y después no puede correr. Un tío de mi papá se enfermó pata, pierna, rodilla y costilla y ya no quiso correr más. Fue un chicero”. Lo escucho y recuerdo el relato del antropólogo Carl Lumholtz, quien, a principios del siglo pasado, escribió que antes de las competencias los atletas rarámuris desenterraban ancestros y delante de sus huesos les ponían, a manera de ofrenda, una jarra de maíz fermentado, trastos de comida, las pelotas tras las que correrían y una cruz para que debilitara a sus adversarios. Para protegerse de las maldiciones de los contrarios se fumaban cigarros hechos a base de sangre seca de tortuga y de murciélago y revuelta con un poco de tabaco, u ocultaban la cabeza seca de un águila o un cuervo debajo de la faja que sostenía su vestimenta. Su fama no es reciente. La primera aparición de los tarahumaras en pistas internacionales fue en el maratón de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, en 1928. No sin esfuerzos, los corredores José Torres y Samuel Terrazas fueron convencidos de que no les pasaría nada al cruzar volando el “enorme y caudaloso río” que separa a México de Holanda. La habladuría popular los daba por triunfadores en la prueba de los 42 kilómetros; juego de niños para estos hombres que tienen aguante —según las más entusiastas proyecciones científicas— de hasta cinco días sin parar. Y sí, para ellos Ámsterdam fue un juego infantil. Cuando cruzaron la meta no lo notaron siquiera. El único detalle fue que llegaron tarde. Siguieron de frente hasta que les avisaron que ahí acababa la competencia, que habían perdido, que ya salieran, que stop. Ellos se quejaron amargamente por que la carrera había sido muy corta y apenas les había dado tiempo para calentar. O, al menos, eso consigna el libro The Running Indians: The Tarahumara of Mexico, de Dick y Mary Lutz. Duros y grandes pezones eretosDUROS Y GRANDES PEZONES ERECTOS
“No, Dios mío, Tonino; no irás a hablar mal sobre la Fórmula 1. No se te ocurrirá compararla -qué se yo- irónicamente con el carril-bici ni hablar de la Policía Local o de las plazas reservadas especialmente para el evento en los hospitales públicos como plan de emergencias. No serás infantil.” Pues claro que no –respondí mientras abría otra botella de Petrus 92. Este Gran Premio de Europa nos va a proyectar nuevamente al mundo. Los valencianos somos un gran equipo implicado en el suelo donde se celebra. Y además, yo amo a los ricos que crean puestos de trabajo en la hostelería, que visitan los museos, que piensan en proyectos e ideas para mantener los niveles tan difíciles que tenemos por la crisis. ¿Mi reserva para viajar a Washington es en primera? “¿Acaso lo dudas, Tonino?” En absoluto. Teniendo la seguridad completamente garantizada para que el evento transcurra de manera excelente sin tope de coste, yo no pongo en duda nada. Cuando finalice y se haga un recuento de los medios desplegados ya se podrá establecer un determinado presupuesto: a posteriori la duda no existe, solamente me cabe la certeza de que la excelente colaboración... “Tonino, disculpa: has repetido la palabra excelente.” Y te ha gustado, ¿verdad? “Francamente… me he puesto un poco cachondo, lo admito. Por favor, dilo otra vez.” Aspiré una bocanada de mi habano Hoyo de Monterrey, esponjoso, con un gran tiro, de gusto sutil y aromatizado y repetí paladeando cada sílaba: ex-ce-len-te. Mi interlocutor gimió levemente, como recuerdo que hacía aquel simpático cura en el colegio al notar al fin que sus manipulaciones habían conseguido de mí el resultado anhelado. La excelente colaboración –retomé- entre el Gobierno Central, el valenciano y el Ayuntamiento demuestran que cuando se quiere trabajar conjuntamente, se puede hacer. “Dilo, pero ahora sin resentimiento por lo de la Ley de Dependencia.” Sin resquemor. El orden social a cambio de la libertad es un mal trato: lo dijo el Marqués de Sade. Todo es bueno cuando es excesivo. La vigilancia en los Ferrocarriles, las 17.265 plazas para vehículos habilitadas… ¿Cuántas putas vendrán? “No sé. El puterío, como los ingresos por drogas, son incontables.” Y eso nos gusta, ¿no es cierto? “Nos encanta.” Y el 2011, vuelve el Papa. “Así es. Tonino, no sabía que podías ser tan encantador. Te noto distinto. Dame un beso.” Los que quieras. ¿No te apetece tocarme un poco las tetas? No llevo sujetador. “¿Puedo? ¿Seguro que no te importa?” Por supuesto que no. No tengas reparo. Está todo pagado. Mira: se me han puesto los pezones durísimos por el aire acondicionado. FLORES DE VALENCIA QUE HE TRAIDO PARA TICAMINO DE LAS 3.000 VISITAS, NO ES MALA CIFRA PARA UNA PÁGINA WEB
USARÍA USTED?USARÍA USTED LAS CENIZAS DE UN FAMILIAR MUERTO PARA TRAERLE SUERTE? HAY GENTE QUE LO HACE Y PARECE QUE FUNCIONA BASTANTE BIEN. LAS CENIZAS CON PODERESPARA HABLAR CON LOS MUERTOS
Tómese los sesos de un gallo negro, tierra de la mas próxima al ataúd de un muerto Unas cuantas gotas de aceite de nueces y cera virgen , hágase con todo una especie de bolita ,que se envolverá en pergamino virgen ,en el cual se escribirán estas palabras : GOMERT KAILOETH, , y quémese el envoltorio con su contenido , en la seguridad que se veran cosas prodigiosas ,la experiencia debe hacerse en una habitación cubierta con un paño negro donde no se filtren rayos solares y en una mesa de pino harás la operación dicha . (TAMBIÉN SE PUEDE HACER CON MUCHA FE Y MUCHO, MUCHO, AMOR QUE SERÁ DEVUELTO DE LA MANERA QUE EL MUERTO TENGA A BIEN)
¿Saben que determinadas cenizas pueden traer buena suerte? Si usted toma un cuerpo y lo incinera, aún si esta no era la voluntad del difunto, y se queda con algunas cenizas, éstas pueden traerle la buena fortuna. Hay gente que se hace una joya para llevar a sus seres queridos colgando, y otras que las utilizan en rituales para atraer beneficios. Son especialmente de ayuda en casos que uno desea que se resuelvan mágicamente. Claro que esto de utilizar a los muertos tiene su contrapartida. Un muerto molestado por un vivo puede revolverse en su contra de la misma manera que fue utilizado a su favor. Los hay que utilizan el siguiente ritual: JOSEF BRANISVIENNE, 16 août (Xinhua) -- Un Autrichien, suspecté d'avoir abattu quatre membres de sa famille, a été placé en détention préventive par la Cour régionale de Korneuburg, rapporte samedi l'Agence de presse autrichienne.
L'assassin présumé, Josef Branis, 66 ans, a tué sa soeur, son frère et leurs conjoints dans la petite ville de Strasshof, située à environ 30 km au nord-est de la capitale du pays, Vienne, le 1er juillet dernier. Il était en fuite depuis lors et était recherché par la police. Après six semaines de cavale, Branis a finalement été arrêté le 14 août dans un camping à Waldviertel, à environ 100 km au nord-ouest de Vienne. Branis a plaidé coupable, dévoilant même qu'il planifiait ce crime depuis un an. Son mobile : des années de ressentiment et de disputes avec les membres de sa famille. Branis vivait originellement dans l'appartement de sa soeur et avait une longue querelle avec elle à propos de l'augmentation du loyer. Après qu'il eut commis ses crimes et pris la fuite, la police a trouvé un lettre écrite par lui où il exprimait sa haine envers ses quatre parents. JOSEF BRANIS 2Austrian family-killer held
Vienna - An Austrian man suspected of killing his two siblings and their spouses in early July was arrested on Thursday after more than six weeks on the run, Austrian media reported. Josef Branis, 66, admitted the basic facts of the crime after he was detained on a camping site on the Ottenstein lake in Lower Austria, police said. Police received an anonymous tip that led to the arrest. Branis was in possession of a gun when he was caught about 130km outside the village of Strasshof, where the family was shot. The retiree is said to have killed his family after his sister evicted him from her Vienna apartment. The siblings had been arguing over the rent for the past one and a half years. Police in the Czech Republic and Hungary, the countries bordering Lower Austria, had also been searching for Branis. - Sapa-dpa
Austrian family-killer held
Vienna - An Austrian man suspected of killing his two siblings and their spouses in early July was arrested on Thursday after more than six weeks on the run, Austrian media reported. Josef Branis, 66, admitted the basic facts of the crime after he was detained on a camping site on the Ottenstein lake in Lower Austria, police said. Police received an anonymous tip that led to the arrest. Branis was in possession of a gun when he was caught about 130km outside the village of Strasshof, where the family was shot. The retiree is said to have killed his family after his sister evicted him from her Vienna apartment. The siblings had been arguing over the rent for the past one and a half years. Police in the Czech Republic and Hungary, the countries bordering Lower Austria, had also been searching for Branis. - Sapa-dpa
EL CASO JOSEF BRANIS 1El presunto asesino, de 66 años, ya había advertido de su intención de cometer el delito contra sus dos hermanos y sus cuñados
El motivo fue un incremento del alquiler que impuso la hermana al presunto homicida al piso que habitaba, lo que desencadenó su desalojo Austria vuelve a ser noticia por un trágico suceso. Dos matrimonios han muerto en sus respectivos domicilios por los disparos efectuados, presumiblemente, por un familiar tras una discusión por una herencia, en la localidad de Strasshof, situada al oeste de Viena.
El sospechoso del crimen, Josef Branis, de 66 años, se encuentra en paradero desconocido y podría ir armado, según ha informado la Policía. Las víctimas son su hermano y hermana y sus respectivos cuñados, todos de edades comprendidas entre los 56 y 67 años.
Los agentes encontraron los cadáveres ayer por la noche en sus casas de Strasshof, un barrio a las afueras de Viena, después de que varios familiares alertaran de que no conseguían ponerse en contacto con ellos.
Avisó de sus intenciones
El motivo de los asesinatos parece ser que fue un incremento del alquiler que impuso la hermana al presunto homicida al piso que éste habitaba en Viena, lo que desencadenó su desalojo, tras un año y medio de discusiones relacionadas con una herencia.
El presunto asesino ya había advertido de su intención de cometer el delito y lo había insinuado a sus familiares. Asimismo, la Policía ha encontrado una carta de puño y letra del asesino en el que expresa sus intenciones y el odio hacia su familia.
El suburbio de Strasshof, situado al norte de la capital, fue el lugar donde la joven Natascha Kampusch estuvo ocho años secuestrada, antes de que escapara en agosto de 2006. Marbella¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS? Tonino Guitián Se equivocan los que insisten en vincular a Marbella con el esperpento rosa con el que se ha querido escribir su crónica. Esta extraordinaria ciudad que aporta el diez por ciento del P.I.B. de toda Andalucía y que a la vez ha servido como referente de los fraudes que se han cometido en toda España, encierra muchas curiosidades que dan lugar a la reflexión en esta época de crisis. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Cuéntase –pero Alá es más sabio, más prudente, más poderoso y más benéfico- que Alfonso de Hohenlohe, Grace Kelly, Onassis, Jackie Kennedy, Jean Negulesco o Ira de Fustemberg pasearon por estas calles antes de que el “glamour” acabara siendo lo que es hoy. Pero aunque la gloria es pasajera, las fortunas materiales permanecieron aquí en un codiciado anonimato. Excepto la mía: soy un pobre jeque cuyo único pozo de petróleo se secó y ahora deambulo por Marbella a merced de la bondad de los extraños envuelto en mi turbante y arrastrando un par de anacrónicas babuchas artesanales.
El dinero lo compra todo y corrompe todas las conciencias, pero no confiere el derecho de violar las reglas de la educación. Eso lo saben bien los nativos marbellíes que encuentro en mi camino: sobrios, cordiales, filósofos y acostumbrados como nadie a ver todo tipo de excesos sin parpadear. Me informo de que los millonarios saudís no pasean habitualmente por la calle; se teletransportan desde su yate hasta el coche y de ahí hasta el local elegido para realizar compras de las 1001 noches o construir residencias inaccesibles. La leyenda de billetes de quinientos euros deslizados como propina convierte al lugareño, como haría cualquiera, en testigo mudo de todo lo abominable que presuntamente pudiera tener lugar en estos parajes: negocios equívocos, contrabando, chantaje, espionaje, tráfico de armas, de alcaloides, de mujeres, de conciencias; pero no le quita al marbellí un ápice de alegría. “¡Qué guapo vas!” -me dice una mujer sonriendo desde una silla de ruedas- “¡Un jeque con su barriguita y todo!”. Tiene razón, no hay nada peor que ser pobre y no tener ni para una liposucción. El elegante chiringuito donde decido comer, el Trocadero, es un bullir constante de educadísimos camareros con dotes de psicólogos y siempre sonrientes. Entre los clientes, un afamado fotógrafo acecha a Gary Dourdan, el “Warrick” de CSI que no tiene el día para fotos, de manera que me acerco a una mesa de turistas para pedir la voluntad para pagar mi almuerzo: es inútil, solo tienen tarjetas de crédito. Los billetes deben reservarlos para calderilla. Me pagan una cerveza y una tapa de jamón sin que a nadie le extrañe que alguien con mi vestimenta pueda estar contraviniendo alguna ley sagrada. Las calles están saturadas de coches. En un parking público alguien nos asegura haber visto aparcar a Mar Flores con Javier Merino y a Norma Duval con Frade y que tiene la grabación. El campo electromagnético de los famosos parece desafiar en todas partes las leyes naturales de la realidad. Acceder a Puerto Banús es como sacar un pasaporte para la vida que todos los españoles desean tener: vivir sin pegar golpe y huir de esa lacra que es el trabajo. Ese es el referente y la meta de todo aquel que compra una revista de papel couché y visita este lugar. Tal vez por eso las estatuas de Marbella no exhiben al prohombre que aportó la luz eléctrica o el agua corriente al pueblo sino a Jaime de Mora y Aragón, el hombre que declaró a Interviú en 1983 aquello de “yo he hecho el amor con monóculo”, a la familia Real y algún sospechoso capricho ruso de bronce adquirido por Gil. Exhibicionistas en Ferrari descapotable circulan a diez por hora por el puerto mientras yo me pego al escaparate de la joyería Cartier y otras franquicias de postín que no cierran sino hasta las dos de la madrugada porque a esas horas venden. No es extraño ver gente que no ha trabajado jamás mandando a gente que sabe hacer su trabajo. “Por favor, no puedo mantener a mis 48 esposas”- sollozo sin que nadie me auxilie. Bailo junto a unos guitarristas callejeros pero no saco ni una piastra. Pido unos petrodólares a los millonarios para comprar un yate, pero nadie parece hablar castellano excepto dos marroquíes que me reconocen a pesar de las gafas, la barba y la gutra anudada a la cabeza y exigen hacerse una foto conmigo. El juzgado, abierto las veinticuatro horas y tan retratado en algunas épocas por los cámaras de televisión en el periodo Pantójico, está ahora solemnemente desierto. Rezo unas cuantas oraciones por la legitimidad perdida de este mundo: por el juez que -presuntamente- escamoteó alguna sentencia, el notario que -quizá- favoreció a una criada en vez de a los legítimos herederos, el político que -según algunas fuentes- se encumbró por intereses económicos y por la periodista que -tal vez- petardeó miserablemente para hacer frente al pago de su hipoteca. Por la noche las mujeres se esponjan los alveolos por los locales de moda gracias al divino botox y la mamoplastia. “¿Es usted una infiel?” “¿La podría cambiar por unos camellos?” Ellas me dedican intensos silencios que quiero creer contienen la sabiduría de esotéricas librerías. Aun así algunas acceden a posar conmigo a pesar de mi crisis. Intento colarme en una discoteca de moda, pero al parecer a alguien que no se puede nombrar porque no le gusta que le vean bebiendo no le haría gracia nuestra presencia. Un chico alemán me confiesa en la puerta: “Ayer hubo aquí un desfile de joyas que valían cuatro millones de euros cada una. ¡Y la gente las compra!” El portero gigante de otra discoteca me advierte cuando le digo que estoy arruinado: “¿Que no tienes dinero? Pues hijo, aquí dentro no haces nada.” Finalmente consigo quedar con los barones Lewe Van Award, injustamente tratados por esos puristas que ignoran que la transgresión solo se la pueden permitir aquellos que, habiendo hecho de su vida una obra de arte, violan las normas con conciencia plena de infringirla. Aparecen en su lujoso coche cuya matrícula luce un hermoso murciélago y el siguiente lema: “In rat we trust”. “Acabamos de venir de la gala benéfica a favor de un centro para mujeres maltratadas en la Costa del Sol.” Dice Marie Claire Lewe Van Award mientras exhibe su hermosa espalda blanca culminada en un tatuaje renal para la foto. “Vamos a un local precioso frente al puerto con unos amigos que están con unas prostitutas brasileñas muy simpáticas. ¿Vienes?” No va a poder ser: las babuchas han hinchado mis pies como globos. Termino en un cumpleaños en el Funny Beach, un local en la arena con música en directo donde todos los amigos del dueño que celebra su cumpleaños se divierten de verdad, porque él recibe a cada huésped con las palabras “¡Por fin!” y cuando hacen ademán de despedirse sabe decir “¿Ya?”. Ser elegante nunca fue cuestión de dinero. El día en que murió Marbella no fue durante el demencial desfile de Harleys que tuvo lugar en el sepelio de Don Jaime, sino el mismo día en que el mundo olvidó el sentido de la expresión “saber vivir”. CatoiraVIKINGOS HACIENDO EL INDIO
En la gallega provincia de Pontevedra, a orillas de la Ría de Arousa, se conservan los restos de la ciudadela que el rey Alfonso V “El Noble” mandó construir en Catoira para defender la zona de las incursiones de los vikingos, a las que siguieron los aún más temibles ataques de normandos y sarracenos en sus intentos de aproximarse a la próspera Compostela.
Desde 1961, quizá atraídos por los deliciosos mejillones del lugar y con más facilidades que sus predecesores, nuevas hordas de invasores desembarcan a la costa en una espectacular romería cada primer domingo de agosto en las inmediaciones del las Torres del Oeste. La sangre de aquella época se sustituye por tintorro y los lugareños asisten pacíficamente al espectáculo sin oponer resistencia. Este magnífico marco veraniego es el que escojo para unirme, con disfraz de vikingo, a la juerga general. Entre tanto casco con cuernos, hachas, calaveras, trajes de pieles y mazas destaca mi vestimenta pues he escogido la de jugador del Real Madrid, el equipo conocido como “vikingo” cuando, tras ganar su quinta copa consecutiva en 1960, el periódico británico TheTimes, escribiera que se paseaba por Europa “como antaño esa tribu”. Pero no hay problema con el estilismo: en tierra hay vikingos de gafas redondas y pelo ensortijado que recuerdan a Groucho Marx; otros con ondeante pelo “Sunsilk” que darían envidia a la mismísima Romina Power; algunos con el torso educado en algún gimnasio de Frederiksund; la mayoría lucen sugerentes faldas que muestran una ropa interior de acuerdo con la época a la que se honra. Ajenos a todo, los músicos y danzantes regionales animan la fiesta con su música de gaita. Alrededor se sirve vino y bandejas de mejillones gratis, hay tiendas, puestos de comida y cerveza con amables encargados vestidos de época que nos invitan a degustar una tapa de chorizo: “Dormimos aquí, para que la cerveza esté bien fría”. Bien pensado. “¿Vosotras sois vikingas o celtas?” pregunto a tres guapas bárbaras; “¡Celtas, que venimos de Asturias!” Un matrimonio de respetable edad me dice “¿Es usted cómico?” yo respondo que soy la ubicua e inefable Ana Pastor. Ojos muy abiertos y luego risas de complicidad. Los atacantes se embarcan a media mañana en tres drakkars que, tras dar una vuelta por la ría, dejan que sus ocupantes se lancen al agua y ganen la orilla. El pedo ha sido tal que sus festivos tripulantes no han podido sacar los remos y el barco ha realizado su tranquila singladura a motor. En tierra no cabe un cuerno más. Se crea una muralla humana que los atacantes tendrán que abrir. Los espectadores llegan a cientos a pié, en silla de ruedas, en bicicleta. Un padre instruye a su hijo: “eran atacantes a sangre y fuego, comerciantes de origen escandinavo…” El sol de mediodía luce a rabiar. “¡Estás todo rojo!” Un niño toca el olifante con dejadez. “¡Muuuuuuú!” “¿Os habéis encontrado una cámara de fotos por aquí?” “Ay, sí: ¡le pregunté a ese chico y me dijo que no era de él!” “Yo lo que quiero es sentarme”. El puente de la ría está abarrotado. Vestido de blanco parezco un Don Tancredo. Las algas y el fango de la orilla hacen mi caminar resbaladizo. “¡Tonino, vas a acabar negro, como Raúl!”, pronostica acertadamente un chaval en tono jocoso. “¡Ya vienen!” En efecto: vienen, y con un super-pedo espectacular. “¡Oeeaaaoooeoaaa!” –gritan cuando ganan la costa. Los vikingos se mueven en la fangosa orilla como en una película de zombis y hacen feroces cucamonas a los cámaras apostados; observan con estupor cómo Raúl, de blanco inmaculado, se une a su conquista. No saben muy bien cómo tomárselo, de manera que aprovecho el desconcierto para unirme a ellos: “¡Oeaaaoooeee!” berreo, poseído por el espíritu de Thor. “¡Aaaooooaaee!”, responden ellos abriéndose paso entre la gente con espadas y hachas. Recibo la primera salpicadura de barro de los invasores y un certero lanzamiento de algas mojadas me alcanza. Me dispongo a raptar mujeres, pero mis compañeros de aventura están más por la labor de abrir unos toneles de vinazo espumeante que huele a esencia de Don Simón y beberlo en sus sudados cascos. Luego rompen dos casetas instaladas a ese efecto como en una maniobra militar e inician el saqueo controlado. Por fin, conquistamos las torres al grito de “¡Ur-su-la, Ur-su-la!”, que significa “Victoria” y de “¡Viño, viño!” cuya traducción, como dicen los notarios, excuso referir. Un vikingo de reducidas dimensiones ya ha reparado lo suficiente en mi anacrónica presencia y organiza un rápido manteo de mi blanca persona. La goma de mis calzones se desliza bajo mis glúteos mientras soy alzado en el aire. El mini-vikingo está poseído por mi camiseta. ¿Qué tendrá el Real Madrid que levanta tantas pasiones? “¡O tú o la camisa!”, amenaza, y cuando le cedo la prenda la arroja a una charca nauseabunda que debía tener preparada para hozar en ella más tarde. Cuando la saco con la ayuda de un largo palo hay un aplauso general. El grupo vikingo se dispersa, la gente se va. Ha sido más divertido que un convencional día de playa, menos absurdo que asistir a una carrera de coches de Fórmula 1 y menos cultural que una jornada de teatro de Almagro, pero en cualquier caso, mucho más popular, simpático, barato y con más emocionantes “¡Oeeoooaaaoooaa!”. |
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