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    CABARETC.ES

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    CAÍN

     
    El oficio más antiguo del mundo no es el de prostituta, es el de Caín.
     
     
     
     
     
     

    LA VERDAD Y LA MUERTE

    Me permitiré añadir una historia tan verídica como el abuso de los notarios colegiados, pero ésta edificante: la de mi tía Elvira Boluda, mi madrina; una solterona amargada y pomposa que hizo la carrera de Derecho en los años veinte, una de esas “primeras mujeres letradas” que los colegios de notarios recuerdan a veces en retrospectivas como si eso fuera algún avance social. Agonizaba en el lecho de una lujosa residencia, olvidada por todos sus colegas y por su familia. Mi madre y yo acudimos a visitarla, no tanto por cariño como por pena hacia una persona que no tuvo jamás más que el reconocimiento de la pobre criada que esperaba heredar de ella algún dinero para mejorar su situación. Se alegró mucho de verme porque no esperaba que nadie se acordara de ella y con lágrimas en los ojos, viendo su desaparición inminente, se arrepintió entre hipidos y gestos teatrales de toda la gente malvada a la que había defendido, de todas las leyes que había utilizado para salvar del castigo a personas deshonestas que le pagaban por ello. Luego se agarró a mi mano y me dijo: “Por favor, no te olvides de mí”. La recuerdo solo en estos momentos en los que corporaciones como las de abogados, notarios y políticos nos hacen sentir desamparados. Porque sé, que en su fuero interno, ese que consiguen olvidar gracias a sueldos estupendos, comprándose ropa cara cobrando por los entuertos a los que nos obligan a compartir, pagando cirugías estéticas para borrar los años de penoso estudio para vivir mejor que los demás, alejados de los problemas humanos, amparados por una sociedad que no atiende a los sufrimientos, hay algo que les come por dentro. Me viene a la mente el brillo de sus ojos pidiendo compasión para sus actos. Un asesino puede consolarse pensando que la sociedad le empujó al crimen, pero hay otras profesiones, las que dicen que buscan la verdad y la justicia, que no tienen esta excusa. Y, créame, no saben lo que esa mirada lastimera me reconforta cuando pienso en alguna actuación legal que se toma para perjudicar a los demás, leyendo resoluciones pomposas que afirman que lo que está bien para unos es justo para todos.  

    La Doña

    EMILI PIERA Como la alcaldesa persiste en su pesadilla de prolongar el paseo Blasco Ibáñez hasta el mar, la gente de El Cabanyal da muestras de vida -la vida suele ser, entre otras cosas, una forma de resistencia a los ediles-, se resiste, digo, mediante actos de fiesta y cultura, de fiesta cultural o, directamente, de jolgorio nocturno, báquico o céltico, comparemos mitologías, pues la noche de difuntos, los espectros de la muerte también se bañarán en el mar latino, como las hadas por San Juan, con un Cabanyaloween reivindicativo. Antes, a las ocho y diez y media de este viernes 17 de octubre, en el teatro de La Estrella, calle de los Ángeles, Tonino, uno de los humoristas más finos que ha dado el país, estrenará La Doña, farsa musical escrita, cantada e interpretada por él mismo, bajo la dirección de Juli Leal.
    El dinero privado sufre flacidez de anhelos al penetrar en El Cabanyal, un barrio que, en tiempos recientes, relucía con el oro de las expectativas. El proyecto de escindir el pueblo marinero, que ningún espíritu un poco más sutil que un rallador de pan hallaría sensato, está momentáneamente congelado. Un proyecto que se sostiene con la mentira vieja por repetida de la salida al mar, una salida que puede conseguirse por Serrería, avenidas del Puerto y Tarongers, túnel de Alboraia, por abajo (Pinedo-El Saler) y por arriba (Pobla de Farnals). Y por más sitios.
    Nuestro animal totémico no es el murciélago, sino la oruga, la caterpillar (oruga en la lengua de Education for the Citizenship), la excavadora. En esta ciudad y reino de lotófagos, la tentación de la desmemoria es permanente: el sueño de la tabula rasa, del vacío atrás y por delante, un escaparate repleto de chucherías. Tonino ha preparado un verdadero estudio de personaje, una caricatura cruel -no hay fiesta sin crueldad-, pero no sanguinaria; sarcástica, pero sin amargura. Y nos la cuenta, cantando. La Doña es alguien cercana y embriagada de sí misma.
    [empica5@yahoo.es]

    LA DOÑA, EL ÚLTIMO TANGO DE UNA ALCALDESA

    teatro

    El último tango de una alcaldesa

     
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    cartel. Tonino caracterizado al estilo Barberá, con vestido rojo y bastón de mando.
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    La farsa musical "La Doña, el último tango de una alcaldesa", escrita e interpretada por el polifacético Tonino será uno de los platos fuertes de Cabanyal Portes Obertes. Esta demoledora sátira inspirada en Rita Barberá se estrena hoy en el Teatro La Estrella

    H. G., Valencia
    El polifacético periodista y actor valenciano Tonino Guitián confía en que La Doña "divierta y, a la vez, haga reflexionar al público". Esta farsa musical cuenta la historia de una alcaldesa que lleva 216 años en el mismo consistorio y decide escoger entre sus votantes del público, a los que ama y detesta a la vez, a nuevas candidatas para su relevo, al que nunca se decide. El teatro de marionetas La Estrella, una de los símbolos de la resistencia vecinal del Cabanyal contra la prolongación de Blasco Ibáñez, acogerá esta tarde el "estreno mundial" de la Doña. Los gestores de este pequeño teatro, uno de los 1.600 edificios del barrio protegido amenazados por la piqueta, han puesto el local a disposición de los productores tras la negativa de otras salas de la ciudad con las que se negoció, en concreto, el Teatre El Musical (TEM) del Cabanyal, a poner en cartel La Doña.
    Una responsable del teatro, de titularidad municipal y gestión privada, explicó que hace 15 días les ofrecieron poner en escena La Doña pero tuvieron que rechazarla por que la programación está cerrada hasta febrero. Negaron que se haya descartado la actuación por ser crítica con la alcaldesa y apuntaron la programación del teatro se decide con total libertad.
    En cuanto a las reacciones políticas que puede desatar la representación, a la Carmen Alborch ha anunciado que asistirá, Tonino Guitián apeló ayer al "buen humor proverbial de las instituciones valencianas" que año tras año se ven reflejadas en las sátiras falleras. "El político debe estar por encima de la crítica y la burla", destacó el ex reportero de CQC que aparecerá sobre el escenario caracterizado al más puro estilo Barberá, con vestido "rojo alcaldesa" y bastón de mando. Tonino pretende "romper con el miedo que hay en esta ciudad a criticar a los políticos". "En Madrid -dijo- esto no ocurre". "A Gallardón le critican y no pasa nada".
    "¡Soy una capitana/ soy una diosa/ esa soy yo/ yo soy esa/ grandiosa!", reza una de las estrofas de los tangos que interpretará Tonino en una puesta en escena musical que, según su autor, lo mismo se ha inspirado en mujeres de fuerte personalidad, como Evita Perón o la actriz mejicana María Felix que en series televisivas de moda como Betty la fea (Se dice de mí). La Doña, dirigida por Juli Leal, encierra una crítica al público, a los electores, "porque se quejan de los políticos, pero luego les votan".

    A veces ocurren...

    A veces cosas divertidas. Por alguna extraña confusión alguien ha vinculado el personaje de mi obra de teatro, La Doña, que es como se conocía a María Félix, con una popular política valenciana. Pero francamente, no tienen nada que ver la una con la otra. Para ver la interesante vida de María Félix copio y pasteo el típico artículo de MAri Wiki:
     
    Vida personal

    Conocida por el sobrenombre de La Doña por su papel en la película Doña Bárbara. Fue una de las figuras más importantes de la "edad dorada" del Cine Mexicano. Fue hija de Bernardo Félix, descendiente de indios yaqui. Su madre se llamaba Josefina Güereña, de ascendencia española. Tuvo once hermanos: Josefina, María de la Paz, Pablo, Bernardo, Miguel, María Mercedes, Fernando, Victoria Eugenia, Ricardo, Benjamín y María del Sacramento.

    Durante su infancia, su relación fue muy estrecha a la de su hermano Pablo, con quien pasaba la mayor parte del tiempo, tanto que su madre los separó pensando que pudieran envolverse en una relacion incestuosa recluyendo a Pablo en una escuela militar, poco tiempo después muere por un presunto suicidio derivado del hecho.

    María Félix puede ser ubicada en la edad de oro del cine mexicano. Nacida en Álamos, Sonora. Fue educada en un convento en Pico Heights, California, pero esa esmerada formación no impidió que María gozase con juegos propios del rancho: se ejercitó muy pronto como jinete y dicen quienes la conocieron que disfrutaba con aficiones propias de los muchachos, alejadas de cuanto se esperaba de una niña.

    El tiempo transcurrió favorablemente para su hermosura, y muy pronto su aspecto comenzó a llamar la atención. Fue coronada reina de la belleza estudiantil y, al poco, aceptó en matrimonio a Enrique Álvarez, de quien acabaría divorciándose. Viajó luego a Ciudad de México, donde gracias a un encuentro casual con Fernando Palacios pasó a formar parte de la profesión cinematográfica. Tras el rodaje de El peñón de las ánimas (1943), de Miguel Zacarías, su fama ya no paró de crecer. Tanto es así, que filmes como María Eugenia (1943), de Felipe Gregorio Castillo, y Doña Bárbara (1943), de Fernando de Fuentes, le otorgaron la categoría de gran dama del cine local.

    Estuvo casada con Enrique Álvarez de 1931 a 1938 (padre de su único hijo, Enrique Álvarez Félix), con el cantante Agustín Lara (quien compuso la canción María Bonita en su honor) de 1943 a 1947, con el actor Jorge Negrete desde el 18 de octubre de 1952 hasta la muerte de éste en 1953, y con el millonario francés Alex Berger desde 1956 hasta la muerte de éste en 1974.

    Los años postreros de María transcurren entre homenajes en festivales, inauguraciones de retrospectivas de Antoine Tzapoff, nuevas amistades, opiniones políticas que suscitan, muchas veces justamente, la crítica ("Yo no sé por qué Fox se arrodilla ante ese mugroso de Marcos"), simples despropósitos ("Los quise mucho, fueron mis amigos, pero ni Diego ni Frida me parecen pintores. Les falta, les falta"). Hasta el final asegura que quiere volver a la pantalla o cuando menos a la televisión.

    La muerte de su hijo y admirador más ferviente, Enrique Álvarez Félix, es el único momento reconocido de quebranto. En lo demás, María se niega a convertirse en una Norma Desmond de Sunset Boulevard , asilada en su residencia y entregada a la revisión de sus películas. Como Norma Desmond, exclama: "¡Entonces teníamos rostros!" ; a diferencia del personaje prodigiosamente interpretado por Gloria Swanson, nunca huye del mundo. Semanas antes de morir, acude a un concierto de Luis Miguel, que se acerca y la besa. Un reportero le pregunta: "¿Y dónde le dio el beso?". La respuesta es típica: "En la boca, ¿dónde más?".

    María Félix murió, cuando dormía, aproximadamente a la 1:00 am. hora de Ciudad de México, pero solo hasta aproximadamente las 10:00 de la mañana de ese 8 de abril se descubrió el cuerpo sin vida de la artista; de este lamentable acontecimiento dio información su médico de cabecera el Dr. Enrique Peña.

    El día en que falleció la Gran Diva de México, fue depositado su cuerpo inerte en un féretro y así fue transportado de su residencia de la Colonia Polanco en la Ciudad de México al majestuoso Palacio de Bellas Artes. El cortejo fúnebre fue flanqueado por una escolta de motociclistas y gente del pueblo que la acompañó, la vitoreó y la aplaudió a su paso por las diferentes calles por donde desfiló hasta llegar a su destino en la gran ciudad.

    El féretro con los restos mortales de María nunca se abrió de acuerdo con los deseos de la propia finada.

    El féretro en Bellas Artes permaneció durante 22 horas; de este histórico sitio, cuna de la Cultura y las Artes nacionales, partió el cortejo fúnebre despidiéndolo entonando la sentida “Golondrina” hacia la Asociación Nacional de Actores en donde se le rindió tributo en el Teatro Jorge Negrete, expresando unas palabras alusivas al acto el flamante nuevo Secretario General de la ANDA, el actor Juan Imperio, y entonando sus compañeros actores “María Bonita”. De este lugar partió el cortejo fúnebre hacia el Panteón Francés donde reposan sus restos al lado de su hijo Enrique Álvarez Félix y de sus padres.

    Carrera [editar]

    Figura indispensable del Cine Mexicano María Félix. Personalidad controvertida y admirada por su belleza legendaria y originalidad.

    La próspera relación de María de los Ángeles Félix con el cine (47 películas) empezó como quiere el tópico: por azar. Se hallaba mirando escaparates en Insurgentes cuando el director Fernando Palacios la abordó preguntándole si le gustaría hacer cine. La respuesta pertenece también al mundo de los tópicos, pero los que configuran la leyenda de La Doña: “¿Quién le dijo que yo quiero entrar en el cine? Si me da la gana, lo haré; pero cuando yo quiera, y será por la puerta grande”.

    María Félix inició su carrera cinematográfica con un papel estelar en "El peñón de las Ánimas" (1942) al lado de Jorge Negrete. De golpe y porrazo, el cine mexicano la recibió en la cúspide, de la cual nunca se bajó. Se dice que fue descubierta por el ingeniero Fernando Palacios, personaje relacionado con el mundo del cine. De esta relación -y de una boda posterior con Raúl Prado, integrante del trío "Los Tres Calaveras"- se sabe poco; este misterio forma parte de la mitología creada alrededor de la estrella.

    María Félix y Jorge Negrete empezaron una mala relación ya que él había solicitado a su novia Gloria Marín para el papel principal (lo cual había sucedido antes). Si por esta causa el rodaje de El peñón de las ánimas fue difícil, su final condujo al enfrentamiento directo. La joven María quiso que todos los componentes del equipo estampasen la firma en su ejemplar del guión. Negrete no sólo se negó; además agredió a su pareja con frases muy duras y hasta groseras. Al parecer le había irritado su inexperiencia, pero no hay que descartar algunas facetas violentas de su carácter (“Me confesó que se había enamorado de mí durante el rodaje de El peñón, pero como yo era tan engreída se puso mula a propósito”).

    Semejante comportamiento difería de la descripción que La Doña haría de su flamante marido mucho tiempo después: “Jorge era un hombre ingenuo, tierno y de gustos sencillos. No le gustaba discutir, pero en la intimidad era un adulto perfecto”.

    Para conocer lo que Negrete tenía de mirlo blanco, La Doña tuvo que esperar 10 años… ¿O acaso fue él quien esperó? Ella se dedicaría a consolidar su mito cinematográfico y a casarse con otra figura legendaria: Agustín Lara. Era, en realidad, su segundo marido.

    Esta película fue un gran éxito y así comenzó el mito de María Félix. Ella rompió con el estereotipo de la mujer mexicana de la época: campesina y sumisa.

    Un papel estelar junto a un ídolo como Jorge Negrete en su mejor momento era una puerta lo bastante grande para que la cruzase sin reparos una damita dotada de tanta autoestima. A partir de entonces, todos sus papeles serían protagonistas, y concretamente el cuarto, sensacional: la Doña Bárbara del escritor venezolano Rómulo Gallegos. Él mismo se encargaba del guión y los diálogos de la película, y cuentan que al conocer a María en un restaurante exclamó: “¡Es ella! ¡Es mi Doña Bárbara!”.

    Cuando hoy visionamos la película es imposible no sospechar que el apasionado prólogo parece fruto de la admiración del escritor por una mujer única: “De más lejos que nunca, de allá vino la trágica mujer… Hoy es la dueña de casi todo el cajón de la Aranca y señora de vida y hacienda, de rebaños y sabanas. El llano la teme y la obedece. Su hermosura fascina a los hombres y su oro compra leyes que la protegen y paga manos que por ella matan. Doña Bárbara. La terrible Doña Bárbara”.

    A partir de Doña Bárbara (1943), la actriz y sus personajes comenzaron a fundirse en una sola unidad. Muchos especialistas afirman que María Félix siempre se interpretó a sí misma en todas sus películas. Opiniones más aventuradas, como la de Paco Ignacio Taibo I -autor del libro La Doña (1991)- señalan que la aparición de la actriz en el panorama del cine mexicano fue tan impactante que los guionistas y directores terminaron por escribirle historias de acuerdo a su personalidad. El resultado fue una curiosa mezcla de realidad y ficción que terminó por construir el mito de la Félix.

    Su imagen turbadora, inquietante y a la vez llena de fascinación, fue destacada en títulos como La mujer sin alma (1943) y La devoradora (1946), de Fernando de Fuentes; La diosa arrodillada (1947), de Roberto Gavaldón; y Doña Diabla (1948), de Tito Davison. Parece que ella misma iba enriqueciendo esa imagen, de tal modo que su colaboración con el director Emilio Fernández le permitió completar una trilogía heterogénea que resume sus méritos y favorece que, aún hoy, el público la trate regiamente: Enamorada (1946), Río Escondido (1947) y Maclovia (1948). Ni siquiera su aventura francesa —French Cancan (1954), de Jean Renoir— fue tan celebrada como esos tres títulos del Indio Fernández.

    Como una soberana ideal del cine hablado en español, María abordó todos los géneros, y lo hizo bien. Si nos limitamos al asunto que guía estas líneas, hemos de citar su personificación de Catalina de Erauso en La monja alférez (1944), de Emilio Gómez Muriel, su trabajo junto a Buñuel en Los ambiciosos (1959), y su linda presencia en Sonatas (1959), aquella película de Juan Antonio Bardem que recreaba el texto de Valle-Inclán. En esa línea española, María Félix también mantuvo una estrecha relación profesional con el productor Cesáreo González. Gracias a éste, la actriz participó en diversos proyectos fuera de su país, entre los cuales cabe destacar Mare Nostrum (1948), de Rafael Gil; y La corona negra (1950), filme del argentino Luis Saslavsky basado en un argumento de Jean Cocteau.

    También fue una producción española La noche del sábado (1950), de Rafael Gil, escrita a partir de la obra homónima de Jacinto Benavente. En Hechizo trágico (1952), de Mario Sequi, la Doña volvió a coincidir con el galán Rossano Brazzi, a quien ya había tratado en La corona negra. Y en otra producción de Cesáreo González, Camelia (1953), de Roberto Gavaldón, hizo pareja con el actor español Jorge Mistral, bien conocido a ambos lados del Atlántico.

    Su presencia excepcional enriqueció la coproducción franco-española La bella Otero (1954), de Richard Pottier; y en un tono más ligero, dio lecciones de seducción en Faustina (1956), de José Luis Sáenz de Heredia, donde también intervenían Fernando Fernán-Gómez, Conrado San Martín, Tony Leblanc y José Isbert. Cerrando el catálogo español, esta última comedia presentaba a la actriz en una faceta voluptuosa cuyos efectos aún se perpetúan en la gran pantalla.

    Tras su última aparición cinematográfica, en La Generala (1970), María Félix estuvo relacionada por lo menos con tres proyectos fílmicos, ninguno de los cuales logró cristalizarse. El primero de ellos fue la versión cinematográfica de la novela de Carlos Fuentes "Zona sagrada", cuya trama guarda más de una relación con la vida de la estrella. El segundo, la polémica adaptación de "Toña Machetes", novela escrita por Margarita López Portillo, que terminó filmándose con Sonia Infante. El más reciente, fue la adaptación de "Los papeles de Aspern" de Henry James, que llevaría por título "Insólito esplendor" y que iba a ser dirigida por Jaime Humberto Hermosillo. Durante 1997, la prensa de espectáculos en México especuló con la posibilidad de un retorno de la Félix, al lado de Verónica Castro, interpretando una versión para televisión de la obra "Los amores criminales de las vampiras Morales" de Hugo Argüelles.

    Igual que su país: "tan cerca de Estados Unidos y tan lejos de Dios", parecía inevitable que la devorara la máquina de los sueños de Hollywood. Pero se resistió. Su argumento fue que no quería aprender inglés ni le gustaban los papeles de india que le ofrecían: "No nací para cargar canastos","me ofrecen papeles de india y las indias las hago en mi pais, en el extrangero solo encarno a reynas" dijo. Si algo perdió con esta decisión, lo compensó con la adhesión popular y la admiración de los intelectuales de su país y del Viejo Mundo.

    Su biógrafo más conocido, Paco Ignacio Taibo, hace notar en su obra -obviamente bautizada como "La Doña"- que María Félix no sólo poseía "una belleza singular". También era fundamental en ella el contraste con las actrices "tradicionalmente sumisas" de su país.

    El escritor mexicano Carlos Monsivais la describió como "una sucesión de atavíos, 'close-ups', actitudes y frases memorables" y también como "la persona que veía en el lujo la escenificación de sus fuerzas interiores". Sobre todo, María Félix -en cuyo honor fueron bautizadas miles de mujeres que hoy tienen entre 40 y 50 años- fue el sueño de generaciones de latinoamericanos y no latinoamericanos. "Tanta y tan intensa es su hermosura, que duele", dicen que dijo Jean Cocteau cuando la conoció. No fue el único piropo. Su amigo Diego Rivera le dedicó un autorretrato "a María Reina de los Angeles Félix, quien millones de gentes admiramos y amamos pero a quien nadie querrá tanto como yo". El propio Rómulo Gallegos le subrayó en una edición de su libro Doña Bárbara una frase: "Agua clara del remanso donde los cielos se miran". Al margen, el escritor anotó: "Ésta, María, eres tú". Agustín Lara, uno de sus cinco maridos, optó por el homenaje más perdurable: "María bonita", cantada por miles de enamorados a lo largo del tiempo y a lo ancho del mundo.

    Nada, sin embargo, empañó el cariño y la admiración que le tenían los mexicanos. El día de sus funerales, el público apostado en el camino hacia el Cementerio del Panteón Francés, junto con las flores, las pancartas y las fotos de la actriz le gritaba: "¡Viva María Bonita!", "¡Viva La Doña!".

    Y es que se extinguía una leyenda, en un mundo cada vez más necesitado de ellas.

    Frases Célebres de "La Doña" [editar]

    "A mi no me impresiona nadie con el precio, pero si con los resultados"

    "A una actriz no se le investiga...se le inventa"

    "Sólo he sido una mujer con corazón de hombre"

    "La mejor manera de amar a alguien es aceptarlo tal como es, eso es lo que yo hago con Antoine, no es fácil, pero sólo amar a los pendejos es fácil"

    "Yo fui la primera que dije que el TLC no nos serviría, sólo para ponernos encima la bota de los gringos. Ahora los mexicanos sólo servimos para vender tacos y fritangas en las esquinas de nuestra bella ciudad"

    "No me gusta la ayuda...cuando te la pida, tú me ayudas"

    "Yo no me creo la Divina Garza… ¡Yo soy la Divina Garza!". Esta fue la tajante respuesta que le dio La Doña al popular conductor y animador de la televisión mexicana, Paco Malgesto, cuando éste le preguntó si se creía la “Divina Garza”, durante una entrevista en un antiguo y popular programa de los años sesenta llamado “La hora del Orange Crush”.

    "Un hombre tiene que ser escultura para satisfacer, una mujer para satisfacer solo sonríe, porque no es lo mismo tener el brazo tendido que la boca abierta."

    Cuando una reportera le preguntó su edad, María contestó:

    "Mire, señorita, yo he estado muy ocupada viviendo mi vida y no he tenido tiempo para contarla"

    "Me parece un poco difícil hablar de mí, el hablar de mí es muy severo, porque soy mucho mejor de lo que parezco"

    "Yo no soy 'populachera' para nada, el público me ama, el público me respeta, pero con un amor elevado al cubo"

    "Yo nunca he criticado a las lesbianas ni a los homosexuales. Lo que hacen las gentes de la cintura para abajo son sus historias, no las mías"

    " Los diamantes no son la vida, ah, pero como quitan los nervios"

     
     

    El dinero fluye por kilos de cable

    Estaré algo ocupado con los ensayos de teatro.